Ciudad con mayor población femenina

Colonia del Sacramento vs. Punta del Este. ¿Cómo se comparan?

2019.08.19 22:38 Nazzum Colonia del Sacramento vs. Punta del Este. ¿Cómo se comparan?

Inspirado por la serie Compared de Mr.Beat, me pregunté cómo se compararían dos ciudades uruguayas de tamaños similares.

Generalidades.

Ubicada al suroeste del país, en las costas del departamento de Colonia se encuentra la ciudad capital de dicha localidad, Colonia del Sacramento. Fundada en 1680 por Manuel de Lobo y el ejército portugués, fue el primer asentamiento europeo en lo que hoy es Uruguay. Se destaca por su casco antiguo, cuyas calles de piedra destacan su tradición militar, así como también los viñedos de la zona, los tambos, y las granjas familiares.
Punta del Este, por su parte, fue fundada en 1908 como un pueblo de pesca, similar a los asentamientos que se pueden encontrar hoy en día en Rocha. Se ubica en el extremo más sur del país más meridional del continente, y es parte del cinturón urbano que une Maldonado, Punta del Este, y San Carlos. En Punta del Este nació la Organización Mundial del Comercio, cuya sede se encuentra hoy en Suiza.

Transporte.

Colonia del Sacramento posee el segundo puerto civil más grande del país (después de Montevideo), con servicios diarios de ferry que conectan con Buenos Aires y Montevideo. Por tierra, la ciudad se conecta con Montevideo, Buenos Aires, Salto, y otras ciudades por ómnibus departamental. Si bien han habido proyectos de conectar las costas de Colonia del Sacramento con las de Buenos Aires mediante un puente, no han habido avances en ese frente. Colonia solía conectarse con Montevideo con una línea de trenes, sin embargo, tras el cierre del servicio, lo único que queda es el edificio de la estación y unos metros de vías, que hoy sirven como restaurante y "museo al aire libre". El aeropuerto internacional Laguna de los Patos (código CYR) solía hacer vuelos de corta distancia entre Colonia y Buenos Aires, sin embargo, los vuelos se cancelaron y hoy en día funciona como aeródromo y pista de emergencia. En mayo de este año, el gobierno presentó un plan para privatizar el edificio.
Punta del Este, en cambio, posee una conexión fluvial con Montevideo y Buenos Aires a través del puerto de Punta del Este. Además, el aeropuerto internacional Laguna del Sauce (código PDP) es utilizado por Austral Líneas Aéreas, Aerolíneas Argentinas, LATAM, entre otras para sus destinos Buenos Aires y São Paulo. Cuando PLUNA utilizaba el aeropuerto, existían vuelos a Santiago de Chile, Asunción, y Río de Janeiro. Punta del Este conecta con Montevideo de forma terrestre vía ómnibus departamental. Si bien nunca existieron líneas férreas en Punta del Este, la unión entre Montevideo y la misma vía tren ha sido una posibilidad barajada.

Deportes.

En fútbol, el equipo Plaza Colonia de la primera división representa a la ciudad de Colonia. El club juega en el Estadio Suppici, uno de los estadios utilizados en la Copa del Mundo femenina U-17 que se jugó en Uruguay en 2018. El equipo de Rugby Colonia Rowing representó a la ciudad hasta su descenso a las ligas inferiores. Aparte de esto, Colonia del Sacrsmento es hogar a muchos deportes de agua como remo, vela, windsurf, etc.
Punta del Este es hogar al club de Rugby Lobos de Punta del Este, uno de los mayores equipos del país, que compite en títulos con los Montevideo Old Boys. Si bien no tienen participación futbolística, la ciudad de Maldonado sí tiene. El club Deportivo Maldonado juega en la segunda división profesional y tiene como sede el Estadio Domingo Burgueño Miguel, también conocido como Campus de Maldonado. En las lagunas vecinas a la ciudad se practican deportes acuáticos similares a los que se practican en Colonia, y cada año, en la ciudad se celebra la Maratón de Punta del Este, así como también el Triatlón de Punta del Este, el torneo de Tenis Challenger Punta del Este (de la serie ATP Challenger), y la ciudad ha sido la primer ciudad latinoamericana en donde se corre un torneo de Formula E. El ePrix Punta del Este fue una de las fechas en las temporadas 2014-2018.

Economía y Sociales.

La población estable de Colonia ronda los 26.000 habitantes y es responsable del 4,6% del PBI nacional. Colonia es el mayor productor nacional de lácteos y miel, una tradición agricultora que se mantiene desde la llegada de los primeros inmigrantes alpinos a finales del siglo XIX. También hay canteras de talco, calizas y piedras para la construcción. La extracción de piedras, las plantas industriales productoras de papel, fibras sintéticas y tejidos, así como los molinos de refinamiento de harina, el astillero y los artículos de aluminio, suponen otro importante ingreso de capital. El actual intendente de Colonia es Carlos Moreira, del Partido Nacional. El puerto de Colonia es, desde 1995, una zona franca privada hogar a decenas de empresas de variada índole.
Si bien Punta del Este basa su economía en el turismo (llegando a tener hasta medio millón de turistas a la vez en la ciudad cada año, un número alejado a la población estable de 15.000 habitantes), existen grandes industrias mineras y de manufactura cerca de la ciudad, que junto a la agricultura juegan un papel crucial en el desarrollo de la ciudad. La cría de ovinos y bovinos, la plantación de soja, trigo, y vid, y la mayor industria hotelera per cápita del país ponen a Punta del Este y al resto de Maldonado en el tercer puesto nacional de contribución al PBI con un 5,5%, detrás de Montevideo y Canelones. Su intendente es Enrique Antía, también del Partido Nacional, y el área WTC Punta del Este está en construcción.

Educación.

Colonia es hogar de la Universidad Técnica del Uruguay (UTEC) de la Universidad de Derecho (Regional oeste de la UDELAR), así como también varias sucursales de la Universidad de Trabajo del Uruguay (UTU).
En Punta del Este existen varias universidades. Principalmente, la Universidad de la Empresa, el Centro Regional de Profesores del Este (CERP) el Centro Latinoamericano de Economía Humana (CLAEH) la Universidad San Francisco de Asís (UNIFA) y varias sucursales de la UTU.

Cultura y Gastronomía.

Colonia es hogar del Queso Colonia, un queso semiduro elaborado a base de leche vacuna típico de la zona. Además, se encuentra en la zona una gran tradición de mermeladas, dulces y otras cremas. El vino Tannat tiene una importancia mayor en Colonia, igual que los quesos locales y el tango. En 1995, el casco histórico fue nombrado patrimonio histórico de la humanidad. En 2006, el Parque Nacional Isla San Gabriel y el Parque Nacional Isla Farallón fueron nombrados patrimonio nacional. Otras atracciones turísticas incluyen el Real de San Carlos, el antiguo muro de la ciudad y la puerta de la ciudadela.
Punta del Este tiene una cultura gastronómica más gourmet. Las comidas locales incluyen mariscos, pescados, y parrillada. Viñedos de Tannat son populares a los alrededores de la ciudad. Los mayores atractivos turísticos de la ciudad son Casapueblo, el Arboreto Lussich, las playas Mansa y Brava, el Puente de La Barra, el faro de José Ignacio y el avistamiento de ballenas y Leones Marinos. La Isla Gorriti es también un atractivo natural.
¿Cuál creés que es mejor? ¿En cuál te gustaría vivir?
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2018.09.02 15:47 grumetito Petróleo, cambio social, auge del ginocentrismo y caída del mismo mediante la escasez energética

MGTOW, feminazismo, Termodinámica y Tasa de Retorno Energético
Estimados Mgtows,
aunque a priori pudieran parecer conceptos independientes entre sí, están íntimamente relacionados, pues al fin de cuentas, lo que mantiene activa y cohesionada nuestra sociedad es la energía.
Sin ella, simplemente no hay actividad económica (trabajo). Según los avances tecnológicos y el acceso a la energía en cada sociedad, su cultura y comportamientos/creencias sociales podrá cambiar (ej: una sociedad de baja energía –agricultura de subsistencia- frente a una sociedad de alta energía –occidente-).
En occidente, sociedad de alto acceso energético, estamos sumidos en una sociedad desequilibrada en cuanto a las relaciones inter-género, tanto a nivel afectivo como sexual. Esto se debe a los cambios sociales que se han sucedido en Europa desde su génesis en el inicio de la Ilustración, pero también al simultáneo descubrimiento y uso de fuentes energéticas de mayor calidad y abundancia.
Hipergamia descontrolada (junto al Principio de Pareto), mujeres endiosadas, leyes feminazis en detrimento de la libertad masculina, perversión del contrato matrimonial (donde ya no hay ventajas o seguridades para el hombre), rechazo de la propia femineidad en la búsqueda de una igualdad desmedida con el hombre que lleva a la mujer a su masculinización sin respetar sus características femeninas, uso de las relaciones sociales afectivas como bien de consumo desechable (de usar y tirar por fácil recambio por parte de la gran mayoría de las mujeres) etc son fruto de cambios sociales que ahora llegan a su apogeo.
¿En qué países –sociedades- se dan estas características?
En aquellos donde la alta calidad de vida y estabilidad social provee viabilidad al que las mujeres se lo puedan permitir.
En países del “tercer mundo” (Gabón, Bielorrusia, Kazajstán, Haití, Islas Marshall por poner ejemplos de cada continente) tales características están prácticamente exentas de sus sociedades.
En países del “segundo mundo” se encuentran parcialmente, con variabilidad incluso dentro del mismo país: México capital en comparación a las comunidades indígenas de los estados más pobres; Sudáfrica según qué zonas y clases sociales, etc. En todo caso, mientras más se desarrolla la economía del país y se acerca al primer mundo, más avanzan las leyes feministas.
En países del “primer mundo” es donde se desarrollan plenamente tales características, con Suecia como paraíso feminista y Japón a la vanguardia de sus consecuencias con sus “hombres herbívoros”.
Nota:
El uso de la terminología “países de primer, segundo o tercer mundo” carece de validez actualmente; se usa sólo a términos ejemplificativos para demostrar que es en aquellos países donde se dispone de mayor actividad económica (por tanto, acceso a la energía) los que pueden permitirse el feminazismo social, pues la mujer no depende de sí misma en relación a los hombres como iguales (como debería ser en un estado de derecho) ni de los hombres exclusivamente (como sucede en estados autoritarios), sino que es sobreprotegida por el Estado de Bienestar mediante sus leyes feministas. Simplemente, la dependencia cambia.
Y, ¿dónde se genera un Estado de Bienestar sobre el cual pueden florecer tales leyes feminazis y los cambios sociales que portan?
Allí donde hay suficiente actividad económica que permita hacerlo viable, pues el estado de bienestar o socialdemocracia se define por un conjunto de ayudas y protección, asistencia, a la población que generan un gasto que no todos los países se pueden permitir.
Por tanto, existe una variable, justificada por cada mujer que vive de una determinada manera según su sexo en el país que le tocó nacer: a más energía, más “emponderamiento” femenino.
¿Qué es la energía, en términos prácticos?
Es el trabajo que conforma cualquier objeto de consumo o energía, y que debe ser realizado por una persona o por una máquina. Recordemos, que las máquinas, como los coches, no funcionan sin energía (fósil o renovable) y nada se hace solo.
La fuente de energía principal es solar, en diversas formas:
- Alta calidad, fácil extracción y alto índice energético –que produce más energía por unidad, o que “renta” más-: Petróleo, gas natural y carbón, que son restos de organismos vivos que han crecido en tiempos pretéritos gracias a la luz solar y que la geología ha transformado en un concentrado altamente energético para su uso en motores de combustión.
Esta energía no es renovable –tarda millones de años en formarse- y es básicamente la que mantiene la sociedad moderna industrial. La energía nuclear –uranio- también es fósil ya que es un recurso geológico finito.
- Menor calidad (baja concentración de energía) pero renovable: biomasa (restos de cultivaciones –ej: la misma madera que es quemada directamente para generar energía, sin esperar a que se convierta en carbón-), maremotriz, eólica y solar (todas generadas directa o indirectamente por la energía solar que llega a la Tierra).
Nota: el hidrógeno, al no encontrase libremente en naturaleza, debe ser generado a partir de electricidad (electrólisis) por lo que su valor energético es mayor que la energía que lleva (no puede llevar más energía que la usada en su creación). Esto lo hace, si acaso, un medio para transporte o almacenamiento de energía (vector) pero no es una fuente en sí misma.
Véase que la energía renovable produce electricidad, pero esta sólo es el 20% de la energía consumida en el mundo (no hay forma de almacenarla que permita que existan aviones de pasajeros, trasatlánticos o tractores/camiones en los que sea rentable usarla).
Y en el caso de los coches, no hay suficiente material para convertir la flota mundial en coches eléctricos (no hay suficiente litio para baterías por ejemplo).
¿Quiere esto decir que se agotará la energía? No, pero no es posible crecer indefinidamente en un mundo materialmente finito.
Aquí entra el concepto de TRE (Tasa Retorno Energético):
Según la Wikipedia se conoce como tasa de retorno energético (TRE) al cociente de la cantidad de energía total que es capaz de producir una fuente de energía y la cantidad de energía que es necesario emplear o aportar para explotar ese recurso energético. La fórmula es TRE=Energía total de la fuente/Energía invertida.
Un cociente menor o igual que 1 indica que la energía de la fuente es menor o igual a la energía consumida (es decir, cuesta más energía obtener energía que la energía que consigues, por tanto pasa de ser una fuente a un sumidero), por lo tanto una fuente de energía será tanto mejor cuanto mayor sea su TRE, puesto que eso implica que se obtiene una mayor cantidad de energía neta utilizable por cada unidad de energía invertida en ella (más renta, más kilómetros recorre el coche con un mismo llenado de gasolina).
¿Se acabará el petróleo? No, nunca. Eso no es lo importante. Lo que sucede es que no es rentable invertir energía en tal fuente que aporta menos energía de la invertida (ej: las minas de oro no se cierran cuando no queda más material, sino cuando el coste de su extracción es superior al beneficio económico que genera. Lo cual no implica que el mineral se agote totalmente, simplemente no es rentable).
Así pues, las ciudades de las grandes sociedades desarrolladas actuales dependen de cantidades ingentes de energía (y minerales y su transformación que dependen de tal energía) para mantenerse en pie y con una población estable, que si ellas, no sería viable. Tal estabilidad es tanto económica como social (incluyendo leyes feminazis).
Ejemplo: La Roma actual con 2,86 millones de personas, antes del desarrollo del aprovechamiento de las grandes fuentes de energía, llegó a tener (con un desarrollo tecnológico y organización social superior incluso a la de la Edad Media) un máximo cercano a 1 millón de habitantes. México capital cuenta con 8 millones por ejemplo, similar a Nueva York.
Resumiendo: La sobrabundancia material de occidente (en comparación al resto del mundo) permite que haya poblaciones estables, y el Estado de Bienestar ayuda a las mujeres que han estado históricamente más “necesitadas”.
Por ello, actualmente, por ejemplo, una mujer soltera no tiene prácticamente consecuencias respecto a lo que sería tenerlo en una sociedad donde el Estado no la apoyase explícitamente (se observa en los estados “tercermundistas”).
Entonces, podemos incidir que en un estilo de vida más “parco, moderado económicamente” o con un Estado de Bienestar menos protector (o inexistente) la mujer no puede permitirse, para su supervivencia y calidad de vida, los instintos hipergámicos o liberalismo sexual (lo cual no quiere decir que desaparezca, pues son innatos a nivel puramente reproductivo).
Por tanto, si el actual contexto económico del “primer mundo” desaparece, las sociedades cambian, y por tanto los comportamientos de mujeres y hombres.
¿Desaparecerá? Nadie sabe el futuro, pero la Agencia Internacional de la Energía tiene varios escenarios, donde maquilladamente, acepta el inevitable declive.
El caso es éste: jamás en la humanidad ha habido tal cuantiad de población mundial (7000 millones, cada caloría del mundo occidental lleva incorporada en su producción mas calorías de energía fósicl que las que el alimento por sí mismo aporta a través de la fotosíntesis) ni ha vivido con tanta calidad (aunque no la totalidad de la población) y esto ha servido gracias a la energía.
Como homo sapiens, no tenemos vello como un chimpancé, por lo que ahorramos calorías que producirían calor y en su lugar usamos las pieles de otros animales para calentarnos, somos omnívoros y los únicos animales que cocinan, por que usamos su energía para predigerir la comida antes de ingerirla y destinar mayores recursos al desarrollo y mantenimiento cerebral (inteligencia) que consume sobre el 20% de la energía del cuerpo (algo exagerado, pesando el cerebro alrededor de 1 kilogramo en comparación con el consumo de cualquier parte del cuerpo).
Es decir, para el humano, como especie, es natural usar fuentes de energía externa para mantener su viabilidad poblacional.
Mientras no ha habido un crecimiento económico aparentemente infinito, los roles sociales estaban ligados a la cantidad de energía que se podía conseguir, con una cultura y unas normas de comportamiento y cortejo definidas (para bien y para mal); actualmente, tal mundo ha desaparecido en occidente (¿quién diría a un abuelo de 90 años, en su juventud, que por el precio de una buena cena en restaurante -50 euros por ejemplo- podría conseguir un vuelo low cost de una capital europea a otra sin problemas? Difícilmente lo creería) y no hay roles específicos, sino grupos de poder (feministas) y valores “capitalistas” –individualismo, narcisimo (llamado lorealismo)- que no definen el comportamiento general de la mujer sino en un único sentido: lo que más renta, lo que más le conviene según la edad (carrusel) un juego al que muchos hombres se niegan a participar. El juego ha cambiado para las mujeres (antes del Muro) pero no para los hombres, que deben seguir siendo proveedores como en los tiempos de escasez energética; al producir las mujeres y aumentar tecnológicamente sus contactos (apps, globalización) el hombre pierde sus herramientas de valor principales, por lo cual es más susutituibles –desechable-.
Notal final:
Este artículo quiere expresar, sin intención de sentar cátedra, que existe una relación entre la dinámica material (desarrollo económico, tecnología, energía) y sus síntomas sociales (feminazismo, entre otros) y cómo la sociedad se adapta a la realidad económica; y propone: ya que la termodinámica y geología imponen un límite en el desarrollo de las sociedad (y su mantenimiento, la situación actual es una excepción a lo largo de la historia de la humanidad), al caer esta irremisiblemente (independientemente de si sea un poco antes o después en el tiempo, hoy por hoy las energías renovables ni de lejos permiten el derroche energético necesario para mantener activa la civilización industrial actual) ¿no se modificarán las relaciones entre hombres y mujeres? ¿No podrían ser tales relaciones, a la larga, devenir en alguna similar a las que adoptaron sociedades más antiguas e iguales de capaces que nosotros (si, el padre de tu tatarabuelo, por ejemplo)? Hasta aquí, la ciencia sólo puede decir que la abundancia energética se acabará, dando lugar a sociedades de menor consumo energético.
Por último, no pretendo convencer a nadie sobre el Peak oil, cambio climático o historia de las sociedades, ni se extrae ningún beneficio de ello, más que aportar una macrovisión desde la perspectiva energética y social a los hermanos MGTOW que se encuentran un panorama de relaciones sociales muy diferente al de sus padres.
No obstante, en caso de que despertase interés, se adjuntan links con datos científicos, quien quiera, que investigue por su cuenta y crea aquello que desee creer. En todo caso, entrando en opiniones, sería mucho más preferible un mundo futuro económicamente similar al actual (como en general se le supone en los medios de comunicación) con un nivel igual o incluso superior de feminazismo que un mundo post-petróleo, dado a la pérdida de calidad de vida que implica para el ciudadano occidental (a excepción de que haya un decrecimiento y cambio social ordenado hacia un nuevo paradigma de una población estable en población y producción, cosa inmensamente difícil). Así pues, el cambio de este ambiente tóxico para el hombre en relación a las mujeres está garantizado por la naturaleza, en cuanto vuelvan las limitaciones materiales que de forma natural han frenado los instintos hipergámicos y similares.
Nota: vide destacado sobre la anipulación social de la mujer en occidente y su creciente desconfianza al hombre impulsada por los medios de comunicación (curiosamente, son los actores, que son mejores según su capacidad de fingimiento en su trabajo, quienes tienen una desproporcionada influencia en la creación de opiniones en la sociedad, y muchos toman esta visión de la realidad como cierta (y luego se arrepienten, como las cuarentonas post-wall que han descubierto que la vida no es como en la serie Sexo en New York). !Muy recomendable!
https://www.youtube.com/watch?v=PaIr6-or8OI&t=3s
Grumetito
http://crashoil.blogspot.com.es/search?q=world+energy&updated-max=2018-02-02T16:50:00%2B01:00&max-results=20&start=1&by-date=true
https://www.youtube.com/watch?v=rvKCvKLMnJU&feature=youtu.be
http://www.resilience.org/stories/2012-02-22/en-busca-de-un-milagro-los-l%C3%ADmites-de-la-%E2%80%98energ%C3%AD-neta%E2%80%99-y-el-destino-de-la-socieda/
http://crashoil.blogspot.com.es/2011/12/la-gran-exclusion.html
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2017.08.18 19:56 Subversivos Es la guerra santa, idiotas.

Después de cada atentado de terroristas islámicos en Europa, cuatro artículos ya clásicos de Arturo Pérez-Reverte sobre el asunto, publicados en los últimos diez años (el primero apareció en febrero de 2006, como lúcido pronóstico de lo que estaba por venir) suelen ser difundidos profusamente en las redes sociales, algunas veces con alteraciones ajenas al autor. Zenda ha reunido para sus lectores los textos originales, por orden cronológico.
POR QUÉ VAN A GANAR LOS MALOS
2 de febrero de 2006
De la movida mahometana me quedo con una foto. Dos jóvenes tocados con kufiyas alzan un cartel: Europa es el cáncer, el Islam es la respuesta. Y esos jóvenes están en Londres. Residen en pleno cáncer, quizá porque en otros sitios el trabajo, la salud, el culto de otra religión, la libertad de sostener ideas que no coincidan con la doctrina oficial del Estado, son imposibles. Ante esa foto reveladora -no se trata de occidentalizar el sano Islam, sino de islamizar un enfermo Occidente-, lo demás son milongas. Los quiebros de cintura de algunos gobernantes europeos, la claudicación y el pasteleo de otros, la firmeza de los menos, no alteran la situación, ni el futuro. En Europa, un tonto del haba puede titular su obra Me cago en Dios, y la gente protestar en libertad ante el teatro, y los tribunales, si procede, decidir al respecto. Es cierto que, en otros tiempos, en Europa se quemaba por cosas así. Pero las hogueras de la Inquisición se apagaron -aunque algún obispo lo lamente todavía- cuando Voltaire escribió: «No estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero lucharé hasta la muerte para que nadie le impida decirlo».
Aclarado ese punto, creo que la alianza de civilizaciones es un camelo idiota, y que además es imposible. El Islam y Occidente no se aliarán jamás. Podrán coexistir con cuidado y tolerancia, intercambiando gentes e ideas en una ósmosis tan inevitable como necesaria. Pero quienes hablan de integración y fusión intercultural no saben lo que dicen. Quien conoce el mundo islámico -algunos viajamos por él durante veintiún años- comprende que el Islam resulta incompatible con la palabra progreso como la entendemos en Occidente, que allí la separación entre Iglesia y Estado es impensable, y que mientras en Europa el cristianismo y sus clérigos, a regañadientes, claudicaron ante las ideas ilustradas y la libertad del ciudadano, el Islam, férreamente controlado por los suyos, no renuncia a regir todos y cada uno de los aspectos de la vida personal de los creyentes. Y si lo dejan, también de los no creyentes. Nada de derechos humanos como los entendemos aquí, nada de libertad individual. Ninguna ley por encima de la Charia. Eso hace la presión social enorme. El qué dirán es fundamental. La opinión de los vecinos, del barrio, del entorno. Y lo más terrible: no sólo hay que ser buen musulmán, hay que demostrarlo.
En cuanto a Occidente, ya no se trata sólo de un conflicto añejo, dormido durante cinco siglos, entre dos concepciones opuestas del mundo. Millones de musulmanes vinieron a Europa en busca de una vida mejor. Están aquí, se van a quedar para siempre y vendrán más. Pero, pese a la buena voluntad de casi todos ellos, y pese también a la favorable disposición de muchos europeos que los acogen, hay cosas imposibles, integraciones dificilísimas, concepciones culturales, sociales, religiosas, que jamás podrán conciliarse con un régimen de plenas libertades. Es falaz lo del respeto mutuo. Y peligroso. ¿Debo respetar a quien castiga a adúlteras u homosexuales? Occidente es democrático, pero el Islam no lo es. Ni siquiera el comunismo logró penetrar en él: se mantiene tenaz e imbatible como una roca. «Usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia», ha dicho Omar Bin Bakri, uno de sus los principales ideólogos radicales. Occidente es débil e inmoral, y los vamos a reventar con sus propias contradicciones. Frente a eso, la única táctica defensiva, siempre y cuando uno quiera defenderse, es la firmeza y las cosas claras. Usted viene aquí, trabaja y vive. Vale. Pero no llame puta a mi hija -ni a la suya- porque use minifalda, ni lapide a mi mujer -ni a la suya- porque se líe con el del butano. Aquí respeta usted las reglas o se va a tomar por saco. Hace tiempo, los Reyes Católicos hicieron lo que su tiempo aconsejaba: el que no trague, fuera. Hoy eso es imposible, por suerte para la libertad que tal vez nos destruya, y por desgracia para esta contradictoria y cobarde Europa, sentenciada por el curso implacable de una Historia en la que, pese a los cuentos de hadas que vocea tanto cantamañanas -vayan a las bibliotecas y léanlo, imbéciles- sólo los fuertes vencen, y sobreviven. Por eso los chicos de la pancarta de Londres y sus primos de la otra orilla van a ganar, y lo saben. Tienen fe, tienen hambre, tienen desesperación, tienen los cojones en su sitio. Y nos han calado bien. Conocen el cáncer. Les basta observar la escalofriante sonrisa de las ratas dispuestas a congraciarse con el verdugo.
ES LA GUERRA SANTA, IDIOTAS
1 septiembre de 2014
Pinchos morunos y cerveza. A la sombra de la antigua muralla de Melilla, mi interlocutor –treinta años de cómplice amistad– se recuesta en la silla y sonríe, amargo. «No se dan cuenta, esos idiotas –dice–. Es una guerra, y estamos metidos en ella. Es la tercera guerra mundial, y no se dan cuenta». Mi amigo sabe de qué habla, pues desde hace mucho es soldado en esa guerra. Soldado anónimo, sin uniforme. De los que a menudo tuvieron que dormir con una pistola debajo de la almohada. «Es una guerra –insiste metiendo el bigote en la espuma de la cerveza–. Y la estamos perdiendo por nuestra estupidez. Sonriendo al enemigo».
Mientras escucho, pienso en el enemigo. Y no necesito forzar la imaginación, pues durante parte de mi vida habité ese territorio. Costumbres, métodos, manera de ejercer la violencia. Todo me es familiar. Todo se repite, como se repite la Historia desde los tiempos de los turcos, Constantinopla y las Cruzadas. Incluso desde las Termópilas. Como se repitió en aquel Irán, donde los incautos de allí y los imbéciles de aquí aplaudían la caída del Sha y la llegada del libertador Jomeini y sus ayatollás. Como se repitió en el babeo indiscriminado ante las diversas primaveras árabes, que al final –sorpresa para los idiotas profesionales– resultaron ser preludios de muy negros inviernos. Inviernos que son de esperar, por otra parte, cuando las palabras libertad y democracia, conceptos occidentales que nuestra ignorancia nos hace creer exportables en frío, por las buenas, fiadas a la bondad del corazón humano, acaban siendo administradas por curas, imanes, sacerdotes o como queramos llamarlos, fanáticos con turbante o sin él, que tarde o temprano hacen verdad de nuevo, entre sus también fanáticos feligreses, lo que escribió el barón Holbach en el siglo XVIII: «Cuando los hombres creen no temer más que a su dios, no se detienen en general ante nada».
Porque es la Yihad, idiotas. Es la guerra santa. Lo sabe mi amigo en Melilla, lo sé yo en mi pequeña parcela de experiencia personal, lo sabe el que haya estado allí. Lo sabe quien haya leído Historia, o sea capaz de encarar los periódicos y la tele con lucidez. Lo sabe quien busque en Internet los miles de vídeos y fotografías de ejecuciones, de cabezas cortadas, de críos mostrando sonrientes a los degollados por sus padres, de mujeres y niños violados por infieles al Islam, de adúlteras lapidadas -cómo callan en eso las ultrafeministas, tan sensibles para otras chorradas-, de criminales cortando cuellos en vivo mientras gritan «Alá Ajbar» y docenas de espectadores lo graban con sus putos teléfonos móviles. Lo sabe quien lea las pancartas que un niño musulmán -no en Iraq, sino en Australia- exhibe con el texto: «Degollad a quien insulte al Profeta». Lo sabe quien vea la pancarta exhibida por un joven estudiante musulmán –no en Damasco, sino en Londres– donde advierte: «Usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia».
A Occidente, a Europa, le costó siglos de sufrimiento alcanzar la libertad de la que hoy goza. Poder ser adúltera sin que te lapiden, o blasfemar sin que te quemen o que te cuelguen de una grúa. Ponerte falda corta sin que te llamen puta. Gozamos las ventajas de esa lucha, ganada tras muchos combates contra nuestros propios fanatismos, en la que demasiada gente buena perdió la vida: combates que Occidente libró cuando era joven y aún tenía fe. Pero ahora los jóvenes son otros: el niño de la pancarta, el cortador de cabezas, el fanático dispuesto a llevarse por delante a treinta infieles e ir al Paraíso. En términos históricos, ellos son los nuevos bárbaros. Europa, donde nació la libertad, es vieja, demagoga y cobarde; mientras que el Islam radical es joven, valiente, y tiene hambre, desesperación, y los cojones, ellos y ellas, muy puestos en su sitio. Dar mala imagen en Youtube les importa un rábano: al contrario, es otra arma en su guerra. Trabajan con su dios en una mano y el terror en la otra, para su propia clientela. Para un Islam que podría ser pacífico y liberal, que a menudo lo desea, pero que nunca puede lograrlo del todo, atrapado en sus propias contradicciones socioteológicas. Creer que eso se soluciona negociando o mirando a otra parte, es mucho más que una inmensa gilipollez. Es un suicidio. Vean Internet, insisto, y díganme qué diablos vamos a negociar. Y con quién. Es una guerra, y no hay otra que afrontarla. Asumirla sin complejos. Porque el frente de combate no está sólo allí, al otro lado del televisor, sino también aquí. En el corazón mismo de Roma. Porque -creo que lo escribí hace tiempo, aunque igual no fui yo- es contradictorio, peligroso, y hasta imposible, disfrutar de las ventajas de ser romano y al mismo tiempo aplaudir a los bárbaros.
SOBRE IDIOTAS, VELOS E IMANES
29 de septiembre de 2014
Vaya por Dios. Compruebo que hay algunos idiotas –a ellos iba dedicado aquel artículo– a los que no gustó que dijera, hace cuatro semanas, que lo del Islam radical es la tercera guerra mundial: una guerra que a los europeos no nos resulta ajena, aunque parezca que pilla lejos, y que estamos perdiendo precisamente por idiotas; por los complejos que impiden considerar el problema y oponerle cuanto legítima y democráticamente sirve para oponerse en esta clase de cosas.
La principal idiotez es creer que hablaba de una guerra de cristianos contra musulmanes. Porque se trata también de proteger al Islam normal, moderado, pacífico. De ayudar a quienes están lejos del fanatismo sincero de un yihadista majara o del fanatismo fingido de un oportunista. Porque, como todas las religiones extremas trajinadas por curas, sacerdotes, hechiceros, imanes o lo que se tercie, el Islam se nutre del chantaje social. De un complicado sistema de vigilancia, miedo, delaciones y acoso a cuantos se aparten de la ortodoxia. En ese sentido, no hay diferencia entre el obispo español que hace setenta años proponía meter en la cárcel a las mujeres y hombres que bailasen agarrados, y el imán radical que, desde su mezquita, exige las penas sociales o físicas correspondientes para quien transgreda la ley musulmana. Para quien no viva como un creyente.
Por eso es importante no transigir en ciertos detalles, que tienen apariencia banal pero que son importantes. La forma en que el Islam radical impone su ley es la coacción: qué dirán de uno en la calle, el barrio, la mezquita donde el cura señala y ordena mano dura para la mujer, recato en las hijas, desprecio hacia el homosexual, etcétera. Detalles menores unos, más graves otros, que constituyen el conjunto de comportamientos por los que un ciudadano será aprobado por la comunidad que ese cura controla. En busca de beneplácito social, la mayor parte de los ciudadanos transigen, se pliegan, aceptan someterse a actitudes y ritos en los que no creen, pero que permiten sobrevivir en un entorno que de otro modo sería hostil. Y así, en torno a las mezquitas proliferan las barbas, los velos, las hipócritas pasas -ese morado en la frente, de golpear fuerte el suelo al rezar-, como en la España de la Inquisición proliferaban las costumbres pías, el rezo del rosario en público, la delación del hereje y las comuniones semanales o diarias.
El más siniestro símbolo de ese Islam opresor es el velo de la mujer, el hiyab, por no hablar ya del niqab que cubre el rostro, o el burka que cubre el cuerpo. Por lo que significa de desprecio y coacción social: si una mujer no acepta los códigos, ella y toda su familia quedan marcados por el oprobio. No son buenos musulmanes. Y ese contagio perverso y oportunista –fanatismos sinceros aparte, que siempre los hay– extiende como una mancha de aceite el uso del velo y de lo que haga falta, con el resultado de que, en Europa, barrios enteros de población musulmana donde eran normales la cara maquillada y los vaqueros se ven ahora llenos de hiyabs, niqabs y hasta burkas; mientras el Estado, en vez de arbitrar medidas inteligentes para proteger a esa población musulmana del fanatismo y la coacción, lo que hace es ser cómplice, condenándola a la sumisión sin alternativa. Tolerando usos que denigran la condición femenina y ofenden la razón, como el disparate de que una mujer pueda entrar con el rostro oculto en hospitales, escuelas y edificios oficiales –en Francia, Holanda e Italia ya está prohibido–, que un hospital acceda a que sea una mujer doctor y no un hombre quien atienda a una musulmana, o que un imán radical aconseje maltratos a las mujeres o predique la yihad sin que en el acto sea puesto en un avión y devuelto a su país de origen. Por lo menos.
Y así van las cosas. Demasiada transigencia social, demasiados paños calientes, demasiados complejos, demasiado miedo a que te llamen xenófobo. Con lo fácil que sería decir desde el principio: sea bien venido porque lo necesitamos a usted y a su familia, con su trabajo y su fuerza demográfica. Todos somos futuro juntos. Pero escuche: aquí pasamos siglos luchando por la dignidad del ser humano, pagándolo muy caro. Y eso significa que usted juega según nuestras reglas, vive de modo compatible con nuestros usos, o se atiene a las consecuencias. Y las consecuencias son la ley en todo su rigor o la sala de embarque del aeropuerto. En ese sentido, no estaría de más recordar lo que aquel gobernador británico en la India dijo a quienes querían seguir quemando viudas en la pira del marido difunto: «Háganlo, puesto que son sus costumbres. Yo levantaré un patíbulo junto a cada pira, y en él ahorcaré a quienes quemen a esas mujeres. Así ustedes conservarán sus costumbres y nosotros las nuestras».
LOS GODOS DEL EMPERADOR VALENTE
13 de septiembre de 2015
En el año 376 después de Cristo, en la frontera del Danubio se presentó una masa enorme de hombres, mujeres y niños. Eran refugiados godos que buscaban asilo, presionados por el avance de las hordas de Atila. Por diversas razones –entre otras, que Roma ya no era lo que había sido– se les permitió penetrar en territorio del imperio, pese a que, a diferencia de oleadas de pueblos inmigrantes anteriores, éstos no habían sido exterminados, esclavizados o sometidos, como se acostumbraba entonces. En los meses siguientes, aquellos refugiados comprobaron que el imperio romano no era el paraíso, que sus gobernantes eran débiles y corruptos, que no había riqueza y comida para todos, y que la injusticia y la codicia se cebaban en ellos. Así que dos años después de cruzar el Danubio, en Adrianópolis, esos mismos godos mataron al emperador Valente y destrozaron su ejército. Y noventa y ocho años después, sus nietos destronaron a Rómulo Augústulo, último emperador, y liquidaron lo que quedaba del imperio romano.
Y es que todo ha ocurrido ya. Otra cosa es que lo hayamos olvidado. Que gobernantes irresponsables nos borren los recursos para comprender. Desde que hay memoria, unos pueblos invadieron a otros por hambre, por ambición, por presión de quienes los invadían o maltrataban a ellos. Y todos, hasta hace poco, se defendieron y sostuvieron igual: acuchillando invasores, tomando a sus mujeres, esclavizando a sus hijos. Así se mantuvieron hasta que la Historia acabó con ellos, dando paso a otros imperios que a su vez, llegado el ocaso, sufrieron la misma suerte. El problema que hoy afronta lo que llamamos Europa, u Occidente (el imperio heredero de una civilización compleja, que hunde sus raíces en la Biblia y el Talmud y emparenta con el Corán, que florece en la Iglesia medieval y el Renacimiento, que establece los derechos y libertades del hombre con la Ilustración y la Revolución Francesa), es que todo eso –Homero, Dante, Cervantes, Shakespeare, Newton, Voltaire– tiene fecha de caducidad y se encuentra en liquidación por derribo. Incapaz de sostenerse. De defenderse. Ya sólo tiene dinero. Y el dinero mantiene a salvo un rato, nada más.
Pagamos nuestros pecados. La desaparición de los regímenes comunistas y la guerra que un imbécil presidente norteamericano desencadenó en el Medio Oriente para instalar una democracia a la occidental en lugares donde las palabras Islam y Rais –religión mezclada con liderazgos tribales– hacen difícil la democracia, pusieron a hervir la caldera. Cayeron los centuriones –bárbaros también, como al fin de todos los imperios– que vigilaban nuestro limes. Todos esos centuriones eran unos hijos de puta, pero eran nuestros hijos de puta. Sin ellos, sobre las fronteras caen ahora oleadas de desesperados, vanguardia de los modernos bárbaros –en el sentido histórico de la palabra– que cabalgan detrás. Eso nos sitúa en una coyuntura nueva para nosotros pero vieja para el mundo. Una coyuntura inevitablemente histórica, pues estamos donde estaban los imperios incapaces de controlar las oleadas migratorias, pacíficas primero y agresivas luego. Imperios, civilizaciones, mundos que por su debilidad fueron vencidos, se transformaron o desaparecieron. Y los pocos centuriones que hoy quedan en el Rhin o el Danubio están sentenciados. Los condenan nuestro egoísmo, nuestro buenismo hipócrita, nuestra incultura histórica, nuestra cobarde incompetencia. Tarde o temprano, también por simple ley natural, por elemental supervivencia, esos últimos centuriones acabarán poniéndose de parte de los bárbaros.
A ver si nos enteramos de una vez: estas batallas, esta guerra, no se van a ganar. Ya no se puede. Nuestra propia dinámica social, religiosa, política, lo impide. Y quienes empujan por detrás a los godos lo saben. Quienes antes frenaban a unos y otros en campos de batalla, degollando a poblaciones enteras, ya no pueden hacerlo. Nuestra civilización, afortunadamente, no tolera esas atrocidades. La mala noticia es que nos pasamos de frenada. La sociedad europea exige hoy a sus ejércitos que sean oenegés, no fuerzas militares. Toda actuación vigorosa –y sólo el vigor compite con ciertas dinámicas de la Historia– queda descartada en origen, y ni siquiera Hitler encontraría hoy un Occidente tan resuelto a enfrentarse a él por las armas como lo estuvo en 1939. Cualquier actuación contra los que empujan a los godos es criticada por fuerzas pacifistas que, con tanta legitimidad ideológica como falta de realismo histórico, se oponen a eso. La demagogia sustituye a la realidad y sus consecuencias. Detalle significativo: las operaciones de vigilancia en el Mediterráneo no son para frenar la emigración, sino para ayudar a los emigrantes a alcanzar con seguridad las costas europeas. Todo, en fin, es una enorme, inevitable contradicción. El ciudadano es mejor ahora que hace siglos, y no tolera cierta clase de injusticias o crueldades. La herramienta histórica de pasar a cuchillo, por tanto, queda felizmente descartada. Ya no puede haber matanza de godos. Por fortuna para la humanidad. Por desgracia para el imperio.
Todo eso lleva al núcleo de la cuestión: Europa o como queramos llamar a este cálido ámbito de derechos y libertades, de bienestar económico y social, está roído por dentro y amenazado por fuera. Ni sabe, ni puede, ni quiere, y quizá ni debe defenderse. Vivimos la absurda paradoja de compadecer a los bárbaros, incluso de aplaudirlos, y al mismo tiempo pretender que siga intacta nuestra cómoda forma de vida. Pero las cosas no son tan simples. Los godos seguirán llegando en oleadas, anegando fronteras, caminos y ciudades. Están en su derecho, y tienen justo lo que Europa no tiene: juventud, vigor, decisión y hambre. Cuando esto ocurre hay pocas alternativas, también históricas: si son pocos, los recién llegados se integran en la cultura local y la enriquecen; si son muchos, la transforman o la destruyen. No en un día, por supuesto. Los imperios tardan siglos en desmoronarse.
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2017.08.06 13:08 felipostero LA INCONGRUENCIA DEL DISCURSO LIBERAL Y FEMINISTA POSMODERNO. Es nuestro deber poner en evidencia los falsos argumentos de que se vale el feminismo liberal para hacernos comulgar con la rueda de molino de que los intereses de unas pocas son los de todas. X Por TITA BARAHONA

Desde los años 80, la clase dominante de los países del capitalismo avanzado han puesto mucho empeño en convencernos de que las clases sociales no existen y lo único que hay es una suma de individuos que se diferencian entre sí por su edad, sexo, etnia u orientación sexual.
Tal ha sido el empeño, que incluso en los espacios de la izquierda -o la pretendida izquierda- esta ideología liberal ha calado hasta los huesos, y no menos en los movimientos que en su origen se formaron para luchar contra la opresión de las mujeres, las minorías raciales, los homosexuales y transexuales. Este absoluto olvido de lo social, y de los mecanismos que posibilitan la reproducción de las relaciones capitalistas, es lo que genera ese discurso construido sobre falsos argumentos con apariencia de verdad (o sofismas), de que hace gala el feminismo liberal-posmoderno, de marcado carácter burgués, que tiene sus altavoces en los grandes medios de comunicación. Un buen ejemplo es el tratamiento que estos han dado a las recientes elecciones presidenciales norteamericanas y la subsiguiente victoria de Trump frente a Clinton (no por voto popular sino por número de delegados en el Colegio Electoral, que es el órgano que elige al presidente y vicepresidente)1.
El mensaje difundido es que llamar misógino/a o sexista a cualquiera que se oponga a dar su voto a un candidato mujer es un argumento de peso, por mucho que los motivos de la negativa nada tengan que ver con el sexo de la susodicha. Es decir, el programa político, la trayectoria o los intereses que los candidatos y candidatas representan son aspectos secundarios, porque lo importante es lo que llevan debajo de la ropa interior. En Estados Unidos, donde la clase liberal considera que ser mujer aspirante al poder te convierte automáticamente en feminista, la señora Clinton, como sabemos, no dudó en tachar de misógino a su contrincante en las primarias de su partido por el simple hecho de hacerle sombra a ella. Luego, una vez aupada con trampas a la candidatura oficial, vinieron los verdaderos ataques sexistas de Trump contra ella y otras mujeres, lamentables y despreciables donde los haya, como lo es el personaje en sí. Finalmente, las reacciones e interpretaciones que su inesperada derrota ha provocado entre la progresía global, encorsetadas en los mismos falsos razonamientos, han alcanzado cotas de sinrazón y ridículo insuperables. Es decepcionante que incluso veteranas figuras del feminismo español, como Lidia Falcón, hayan tomado parte en esta especie de “conjura de los necios”.
Titulaba hace poco doña Lidia desde su rincón del digital Público: “Prefieren un monstruo a una mujer”. Seguro que la monstruosidad de Trump no la achaca a que sea feo, blanco o a que tenga pene, sino a que es un para-fascista que hace alarde de xenofobia y sexismo. Sin embargo, la virtud de la Clinton o la justificación para votarla no la basa en ninguna consideración de tipo ideológico o político, sino en el mero hecho de que es mujer, así de simple y contradictorio. Para doña Lidia, y la cohorte de admiradoras/es de la señora Clinton, los norteamericanos han perdido la ocasión de haber elegido a la primera mujer presidente de la nación, por lo que son culpables de misoginia.
Además, según esta línea de opinión, la señora Clinton no es tan mala como la pintan los izquierdistas moscones: está a favor de los derechos reproductivos de las mujeres -aunque no se los garantice a todas- y luchó por implantar la seguridad social -aunque haya sido un suculento negocio para las aseguradoras y un fiasco para los asegurados-. Se olvida doña Lidia que, en la que considera la nación más avanzada (en gasto militar, no hay duda), ya ha habido mujeres en la cumbre del poder: Madeleine Albright fue la primera Secretaria de Estado con Bill Clinton (nombrada en 1997), y Condoleezza Rice, Consejera de Seguridad Nacional de George W. Bush (2000), aupada después a Secretaria de Estado (2004). Aquí es donde debería recordar doña Lidia que los monstruos pueden tener vagina ¿Hace falta desplegar las hojas de servicios de estas damas? A la Albright, ser mujer no le impidió reconocer, sin sonrojo, que el medio millón de niños iraquíes que habían muerto debido a sus sanciones “había merecido la pena”. Debería saber también una señora tan ilustrada como la Falcón, que penes y vaginas pueden tener una cosa en común, que es la que verdaderamente dicta la política: la clase a la que pertenecen sus portadores y los intereses que defienden. En el caso de Clinton y Trump, los mismos. Apoyar a cualquiera de los dos es apuntalar el sistema opresor y explotador en el que vivimos
Si de lo que se trataba era de aupar a una mujer a la presidencia de los EEUU, no se entiende que la progresía liberal y sus medios de difusión, si en realidad son independientes, no pusiesen atención a otras mujeres que también aspiraban a dicho puesto en las pasadas elecciones. Con programas mucho más sociales y feministas que el de la Clinton, ahí estaban Jill Stein, del Partido Verde, o Gloria La Riva, del Partido Socialismo y Liberación ¿O es que preferimos una monstrua como la Killary a una comunista? También se pregunta una si, en el caso de haber estado la contienda entre Bernie Sanders y Sara Palin, habrían preferido apoyar a la fundamentalista cristiano-sionista, por el hecho de ser mujer, que al socialdemócrata. O si, en España, en vez de Rajoy se hubiese presentado María Dolores de Cospedal, habrían hecho campaña por quien, con vagina y todo, quitó las prestaciones autonómicas que cobraban las viudas con pensiones de misera, nada más tomar el poder en Castilla-La Mancha ¿Cómo habrían justificado no votarla a ella? ¿Sacando del trastero los argumentos de la abuela? Las contradicciones del feminismo liberal-posmoderno, al que se adhieren los partidos ciudadanistas como Podemos, tienen un diámetro mayor que el cráter del Gorongoro, y no da para un artículo recorrerlas todas.
No puede ser - se queja doña Lidia - que sólo el 9 por ciento de los presidentes del mundo sean mujeres; pero puede serlo que la mayoría de las unas hagan la misma política que la mayoría de los otros; porque lo importante es que las mujeres estemos en todas partes, pero sobre todo en aquellas partes donde sólo unas pocas -y unos pocos- pueden llegar a estar. De ahí que la máxima preocupación de las/los portavoces de la progresía liberal-posmoderna sean los porcentajes de mujeres en los consejos de administración de las empresas, los parlamentos y el gobierno, y la implantación de “cuotas” para que la representación femenina sea paritaria. Recientemente se echaban las manos a la cabeza porque la Cospedal y compañía decían no estar a favor de las cuotas recurriendo al manido y falaz argumento liberal del mérito personal. Desde luego, son unas cínicas.
Ellas no han llegado a los puestos que ocupan por méritos propios, que son bien escasos, como los de sus colegas masculinos. Es más, se han aprovechado de la lucha feminista de otras mujeres para poder optar a los mismos puestos que sus padres o maridos, ya que, de otro modo, estarían aún de señoras de..., dando órdenes a las criadas y organizando el ropero de los pobres. Pero las cuotas, objetivamente, sólo benefician a estas mujeres de la burguesía y a las aspirantes de la clase media, no a la mayoría de la población femenina, compuesta de amas de casa, trabajadoras autónomas, asalariadas o desempleadas. Aquí, en este ancho y silenciado mundo del empleo eventual, las pensiones de miseria, el servicio doméstico, el paro, etc., las mujeres cumplimos con creces las cuotas. Pero a las y los feministas liberales esto trae al fresco. La que llaman “igualdad de género” se queda ahí, en la igualdad dentro de su clase; sin embargo, tratan de convencernos de que, si las dejamos pilotar la nave del capitalismo, nos irá mejor a todas. Por supuesto, pueden pilotar lo que quieran, pero eso no las convierte en nuestras hermanas.
Algunas opinadoras y opinadores no han negado que la Clinton merezca el sobrenombre de Killary; pero, con todo -suspiran-, hacía un “mal menor” tan apetecible al lado de ese monstruo de gelatina con cucurucho del KKK que le tocó -o le pusieron- de oponente... Qué pena, resumía otra comentarista, que su techo de cristal se haya transformado en techo de cemento. La culpa, según los preclaros analistas de nuestra izquierda liberal, la tiene el populismo de Trump, que ha sabido resucitar al racista y al misógino que anida en lo más bajo de la clase obrera blanca -esta vez sí parece que toca hablar de clase-. Aparte de que Trump también ha obtenido un alto porcentaje de votos entre los millonarios y quienes ganan 50.000 dólares al año o más (el voto republicano de siempre), una parte de los 7 millones de papeletas que los demócratas han perdido respecto a los comicios anteriores (la mayoría entre la clase trabajadora), se han ido a Trump, se han quedado en casa o han optado por terceros partidos.
Y ese cambio de voto entre la clase obrera que ayer votaba a Obama y hoy lo ha hecho por Trump no se debe tanto a un sentimiento de supremacismo blanco (que, por otro lado, es un rasgo estructural del Estado norteamericano), como a que, mientras la Clinton se dirigía a las mujeres, las minorías raciales o los LGTB's, Trump apeló directamente a la clase obrera norteamericana -blanca, porque sabía que el voto negro no lo obtendría-, y a los graves problemas que la aquejan, tanto a hombres como a mujeres. De hecho, del 25 por ciento de electoras que han votado, algo más de la mitad lo han hecho por Trump (el 45 por ciento entre las universitarias), lo que debería hacernos reflexionar si se trata sólo de misoginia y racismo -concediendo que algo de esto pueda haber en algunas- o de algo más que tiene que ver con la política y la situación socio-económica lamentable que vive el país, tras dos mandatos del atractivo y progresista Obama.
El techo de cemento de Killary consiste en que la mayoría de la clase trabajadora la detesta, no por ser mujer, sino porque es la representante del establishment del partido demócrata, compañero de cama de Wall Street y de las corporaciones petroleras, armamentísticas, farmacéuticas, inmobiliarias, aseguradoras..., al igual que sus colegas republicanos. Su marido acabó de derribar el mini-estado del bienestar, sacó adelante el tratado NAFTA, que hizo polvo a las clases trabajadoras de EE.UU y México, reforzó el encarcelamiento masivo de trabajadores pobres, sobre todo negros, que es de lo que está repleta la mayor prisión del mundo. Tras la crisis de 2008, la señora Clinton (como senadora y como Secretaria de Estado con Obama) ha seguido apoyando el desahucio de millones de familias, el endeudamiento de por vida de los estudiantes universitarios, la privatización de la escuela pública, la rebaja de los salarios, la impunidad de la brutalidad policial o el nulo apoyo a las víctimas de desastres provocados, como el envenenamiento del agua potable de Flint (Michigan) ¿Sorprende que en esta ciudad y la vecina Detroit, de mayoría negra, el voto demócrata se haya quedado en casa?
Es muy posible que Trump siga machacando a la clase trabajadora de su país -y probablemente con más saña a las mujeres y las minorías raciales-, como lo han hecho Clinton y Obama, ya que ambos representan y defienden los mismos intereses, los del capital. Este es el verdadero monstruo. Sin la perspectiva de clase, el feminismo no puede ser un instrumento de transformación social. Sólo el reconocimiento de que la estructura de clases permite la reproducción de la opresión y la explotación de la mayoría de las mujeres, nos capacita para acometer de una manera eficaz la tarea de acabar contra nuestra opresión específica, que el capitalismo tan bien sabe aprovechar. Por tanto, es nuestro deber poner en evidencia los falsos argumentos de que se vale el feminismo liberal para hacernos comulgar con la rueda de molino de que los intereses de unas pocas son los de todas.
1 De entrada, debemos tener en cuenta algo que sistemática e interesadamente se pasa por alto en los medios: sólo ha votado en torno al 57 por ciento del electorado, algo usual en EE.UU, donde la participación electoral es una de las más bajas de los países llamados democráticos.
http://canarias-semanal.org/not/20739/la-incongruencia-del-discurso-liberal-y-feminista-posmoderno/
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2016.09.29 01:45 RaulMarti “LA FELICIDAD TECNOLÓGICa -DE UN CAPITALISMO SIN FUTURO A UN FUTURO SIN CAPITALISMO " (Andrés Herrero).- No.VII * "Una sociedad resulta tanto más saludable cuanto más baja es su tasa de conflictividad, no su número de cirujanos." *

La salud de la persona está íntimamente relacionada con la salud de la comunidad.
La esperanza de vida se incrementa a medida que se eleva el nivel de renta; los pobres enferman más y mueren más pronto, lo que demuestra hasta qué punto la patología humana es patología social.
“En EEUU una persona perteneciente al 5% de la población de mayor renta vive 15 años más que una persona perteneciente al 5% más bajo”. Y la brecha no hace más que aumentar.
Incluso la salud mental, más que un trastorno hereditario o anclado en experiencias infantiles, se halla estrechamente vinculada al funcionamiento colectivo.
Las personas desarraigadas son las que presentan una mayor probabilidad de llegar a desarrollar enfermedades mentales.
La tasa de patología mental de los africanos que emigran a países blancos duplica la sus países de origen, y esa tendencia se incrementa entre sus descendientes.
La longevidad en los países más prósperos del mundo excede actualmente en más de treinta años a la de los países más pobres, y la mortalidad infantil sigue siendo el doble entre la clase baja que entre la clase alta del Reino Unido:
«Las áreas más pobres de la ciudad escocesa de Glasgow tienen una esperanza de vida 28 años menor que las zonas más ricas de la ciudad.
Sin embargo, habitualmente solemos escuchar por parte de las autoridades mensajes sobre que lo más importante para proteger nuestra salud es: “no fumes”, “haz ejercicio”, “bebe con moderación”, etc…
Las clases más pobres tienen menos recursos y oportunidades de alimentarse adecuadamente, fuman y beben en exceso con mayor frecuencia debido a su estrés, sus servicios sanitarios son más incompletos y de menor calidad…
La investigación muestra que la hipercolesterolemia o la diabetes son más frecuentes entre ellos y que también se producen con más frecuencia entre sus miembros alteraciones genéticas que generan un mayor número de cánceres y enfermedades».
A pesar de su abismal diferencia de renta, la población femenina del estado indio de Kerala alcanza casi la misma tasa de longevidad que sus homónimas blancas de EEUU gracias a las políticas sociales de que disfrutan, así como los griegos viven mejor y más tiempo que los norteamericanos porque en su país existe menor desigualdad social.
Y es que las diferencias de renta dentro de las propias sociedades son mucho más determinantes que las diferencias de riqueza entre ellas.
A peor trabajo, peor salud. La monótona rutina, las desfavorables condiciones en que tienen que desarrollar su tarea, combinadas con un mayor nivel de exigencia, característico de los trabajos no cualificados, componen un cóctel explosivo.
“Estrés es la etiqueta que esconde los trabajos agotadores, los atascos y las hipotecas; toda esa tensión y ansiedad sicológica a que nos vemos sometidos a diario”.
Una sociedad resulta tanto más saludable cuanto más baja es su tasa de conflictividad, no su número de cirujanos.
“Las sociedades desiguales son más insanas, conflictivas y tienen más problemas de delincuencia, violencia, consumo de drogas, estrés, ansiedad o depresión; la tasa de enfermedades de su población resulta 5 veces más alta, sus individuos tienen una probabilidad 5 veces mayor de terminar en la cárcel y 6 veces más de verse envueltos en un homicidi lo que ha provocado que la esperanza de vida saludable (sin enfermedades) de los norteamericanos haya retrocedido un año en la última década.
En ningún lugar se han podido apreciar mejor los estragos causados por el mal reparto de la riqueza que en Rusia, tras su reciente conversión al capitalismo. Cuando de la noche a la mañana privatizaron el país y se lo apropiaron cuatro oligarcas, la longevidad media de la población que, entre 1984 y 1987, antes del retorno del capitalismo, se había elevado de 61,7 a 64,9 años para los hombres ;disminuyó entre 1987 y 1994 hasta los 57,6 años al tiempo que los decesos prematuros por suicidio, asesinato, alcoholismo, falta de techo, comida y asistencia médica, adquirieron caracteres de epidemia.
De 1993 a 2007, Rusia perdió 6,6 millones de habitantes, un retroceso solo comparable al de los países africanos más afectados por el sida, y similar al de la Gran Depresión de 1929 cuando dos millones de norteamericanos desaparecieron sin dejar rastro de las estadísticas.
No hay peor enfermedad que la necesidad; la debilidad de muchos es fuente de provecho y fortaleza para otros.
A mayor miseria ajena, mayor gloria propia. La era industrial amaneció para redimir a la humanidad con sus adelantos técnicos, pero lo que verdaderamente originó fue la multiplicación de sus miserias y una hecatombe social de un calibre jamás conocido antes:
 LA REVOLUCION INDUSTRIAL EN EEUU HACIA 1830. Como vivian los trabajadores 
«La producción fabril en gran escala transformó las ciudades industriales en oscuras colmenas, más toscas en términos sociales que las aldeas feudales de la edad media.
Las enormes montañas de escoria y residuos daban fe de la productividad de las máquinas, que resoplaban y humeaban doce y catorce horas al día, y a veces el día entero sin interrupción.
A partir de 1830, adonde quiera que fueran los rieles del ferrocarril, la mina y sus escorias iban con ellos, llevando el ruido y el hollín al corazón de las ciudades.
La fábrica reclamaba los mejores lugares, generalmente próximos a las riberas, porque los procesos de producción requerían grandes cantidades de agua para abastecer las calderas de vapor y enfriar las superficies calientes, pero sobretodo, porque el río o el canal constituían el vertedero más barato.
La fábrica se convirtió en el núcleo del nuevo orden urbano, al que todos los demás elementos debían supeditarse.
En las fábricas de tejidos, el blanqueamiento de la ropa que antes se efectuaba al descubierto, se tornó imposible en los nuevos centros de trabajo.
Junto con la transformación de los ríos en cloacas, el cloro reemplazó a la luz del sol, y al saludable trabajo al aire libre, le sucedió la embrutecedora rutina de una dura tarea efectuada dentro de los muros herméticos de un edificio inmundo y sucio, encerrados todo el día con vapores tóxicos.
El amoníaco, el monóxido de carbono, el flúor y el metano que respiraban a diario, les ocasionaba bronquitis y neumonías que minaban su vitalidad hasta el punto de que el sargento reclutador no podía alistarlos ni siquiera como carne de cañón.
Los trabajadores resultaban lisiados o muertos con tanta o mayor rapidez que en el campo de batalla, pero se consideraba un sentimentalismo prestar atención a los problemas de insalubridad, ruido y vibraciones, porque la mejora de la producción justificaba un sacrificio tan inhumano y brutal.
Las casas para los obreros, y a menudo también las de la clase media, solían edificarse pegadas a una fundición de hierro, un establecimiento de tinturas, una fábrica de gas o un desmonte de ferrocarril. Bastante a menudo se levantaban sobre terrenos baldíos y malolientes, llenos de cenizas, vidrios rotos y cascotes, en los que ni siquiera la hierba conseguía arraigar.
Noche y día el hedor de los desperdicios, las lóbregas emanaciones de las chimeneas, y el ruido insoportable de la maquinaria martillando o zumbando, acompañaban la rutina doméstica.
En las nuevas viviendas se alcanzó un grado de inmundicia como no se conoció ni siquiera en la choza del siervo más bajo de la Europa medieval.
Para quienes hablan de mejoras urbanas y del supuesto ascenso del nivel de vida durante ese período, hay que recordarles que en cada piso, dos de cada cuatro habitaciones, carecían de luz o ventilación directa.
Manzana tras manzana, se repetían las mismas calles sombrías de ventanas angostas, las mismas callejuelas repletas de basura y la misma falta de espacios abiertos para que jugaran los niños y cultivasen sus jardines los mayores.
La falta de agua para lavarse hacía que la suciedad se acumulara, imposibilitando cualquier clase de limpieza o de higiene doméstica. Los retretes, de una suciedad indescriptible, estaban por lo común en los sótanos, repletos de ratas que transmitían la peste bubónica, chinches que infestaban las camas y hacían un tormento del sueño, pulgas que difundían el tifus, y moscas que visitaban por igual la letrina del sótano y la comida del bebé..
CONTINUARA "Como vivian los trajadores norteamericanos hacia 1830 en plena Revolucion Industrial"
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2016.06.04 20:58 ShaunaDorothy Egipto: Los militares en el poder otorgan la presidencia a la Hermandad Musulmana - Los “Socialistas Revolucionarios” en la cama con la reacción islámica (Septiembre de 2012)

https://archive.is/Gl1hg
Espartaco No. 36 Septiembre de 2012
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard No. 1005 (6 de julio de 2012), periódico de nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S.
En las primeras semanas de 2011 el mundo fue testigo de las extraordinarias escenas de millones de egipcios, de prácticamente todas las clases sociales, protestando a lo largo del país, desafiando las balas y los ataques de la policía. Bajo la consigna “El pueblo exige la caída del régimen”, lograron derrocar al odiado dictador Hosni Mubarak, aunque el resultado fue que el ejército asumió el poder en su propio nombre. En el año y medio desde entonces, la euforia en torno a la “Revolución Egipcia” ha dado paso a la dura realidad del sangriento gobierno militar, el declive aún mayor de las condiciones económicas y el ascenso de la reacción islámica: la Hermandad Musulmana y los incluso más derechistas salafistas.
A mediados de junio, los egipcios se encontraron ante una elección cuyas “alternativas” eran dos candidatos presidenciales que encarnan a las fuerzas más poderosas y mejor organizadas del país: Ahmed Shafik, antiguo comandante de la Fuerza Aérea y último primer ministro de Mubarak, en representación del ejército, y Mohamed Morsi, de la Hermandad Musulmana. Aunque muchos liberales y supuestos izquierdistas denunciaron la elección como un golpe contra la “democracia” establecida por la “Revolución Egipcia”, el resultado deriva directamente de la política de unidad nacional contra Mubarak que dominó las protestas, en las que la clase obrera no fue nunca un factor por sí misma y, en cambio, quedó subordinada a las fuerzas políticas burguesas.
El 24 de junio Morsi fue declarado ganador. Shafik, ante la amenaza de enfrentar cargos de corrupción, abandonó el país junto con la mayor parte de su familia. En esencia, el ejército permitió que la Hermandad asumiera la presidencia como una fachada para preservar el dominio del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA). Anticipando una victoria de la Hermandad, el CSFA se movilizó en el periodo preelectoral para afianzar su sangriento control sobre la sociedad. Disolvió el parlamento elegido seis meses atrás, que estaba en manos de los islamistas y en esencia carecía de poder, después de que una corte encontrara “irregularidades electorales”. Otorgó a la policía militar el poder de arrestar civiles, incluidos los obreros en huelga. Aunque una corte revocó esa medida y otras tantas, la verdad es que el ejército estaba tratando de formalizar lo que ya es una realidad: más de 10 mil civiles han sido juzgados por tribunales militares desde febrero de 2011.
Los comentaristas burgueses y los izquierdistas “socialistas” en Egipto y el extranjero utilizan con descaro el término “revolución” para describir el levantamiento del año pasado. Grupos como los Socialistas Revolucionarios (SR) egipcios llaman a derrotar la “contrarrevolución” apoyando a la reaccionaria Hermandad. En las calles de El Cairo, anuncios colocados por las diversas fuerzas políticas, incluido el ejército, cantan loas a la “Revolución del 25 de Enero”. Pintas en los muros celebran a los “mártires de la revolución”, las casi mil personas que murieron durante el levantamiento y los muchos más que el ejército ha masacrado desde entonces.
Pero hay que decir la verdad: ésta no fue una revolución. Miles y miles tomaron las calles de El Cairo, Alejandría y otras ciudades más pequeñas impulsados por la pobreza y el deseo intenso de deshacerse del gobierno militar y la opresión multilateral endémica al capitalismo egipcio. Pero todo lo que ofrecieron las fuerzas políticas al mando del levantamiento fue otra forma de dictadura de la clase capitalista. Aunque los trabajadores han protagonizado huelgas y paros durante la última década, alcanzando su clímax en 2011, la clase obrera no ha entrado en la escena política bajo su propia bandera, luchando por sus propios intereses de clase.
En la primera vuelta de las elecciones presidenciales, Hamdin Sabahi recibió gran parte del voto obrero, quedando en tercer lugar con casi 21 por ciento de la votación. Sabahi obtuvo mucho apoyo haciendo referencia al Coronel Gamal Abdel Nasser, un líder nacionalista de izquierda con un programa de nacionalizaciones, las cuales su régimen combinó con la represión brutal. Aunque estos votos son una expresión del deseo de muchos trabajadores de rechazar tanto al ejército como a los islamistas, también son una demostración de la subordinación política del proletariado a su enemigo de clase capitalista. Durante muchos años, el ejército ha aprovechado las grandes reservas de nacionalismo —representado en las protestas del año pasado por la omnipresente bandera egipcia y la idea de que el ejército era “uno con el pueblo”— para oscurecer la división de clases entre la diminuta capa de capitalistas asquerosamente ricos en la cima y los obreros y campesinos brutalmente explotados en el fondo.
Egipto es el país árabe con mayor población. Su clase obrera es una de las más numerosas, más combativas y potencialmente más poderosas de la región. No obstante el dominio militar, Egipto sigue siendo una sociedad profundamente inestable. A pesar de las semanas de interminables campañas electorales y de la presión para votar, más de la mitad del electorado no se tomó siquiera la molestia de participar en la farsa electoral del CSFA. Las condiciones materiales de vida para la abrumadora mayoría de la población de hecho han decaído, en tanto que los precios de los alimentos y el desempleo han aumentado drásticamente. Las odiadas fuerzas policiacas, incluidas las Fuerzas Centrales de Seguridad, permanecen intactas y pronto volverán a las calles a mantener “la ley y el orden”. Tanto el ejército como la Hermandad han dejado clara su intención de recuperar la “estabilidad”, lo que incluirá reprimir las huelgas.
La situación exige la construcción de un partido obrero internacionalista. Como escribimos después de la caída de Mubarak (“Egipto: El ejército en el poder apuntala al régimen capitalista”, Espartaco No. 33, primavera de 2011):
“Derechos democráticos elementales como la igualdad legal de la mujer y la plena separación entre la religión y el estado; la revolución agraria que le dé tierra a los campesinos; el fin del desempleo y la miseria absoluta: las aspiraciones básicas de las masas no pueden verse satisfechas sin derrocar al orden capitalista bonapartista. El instrumento indispensable para que la clase obrera asuma la dirección es un partido revolucionario, que sólo puede construirse mediante una lucha implacable contra todas las fuerzas burguesas, desde el ejército hasta la Hermandad y los liberales que falsamente dicen apoyar la lucha de las masas. Un partido así debe actuar, en palabras del líder bolchevique V.I. Lenin, como un ‘tribuno del pueblo’, luchando contra la opresión de la mujer, los campesinos, los cristianos coptos, los homosexuales y las minorías étnicas”.
Postrándose ante la Hermandad
Los grupos que reclaman la bandera del socialismo en Egipto son un obstáculo en la lucha por el poder obrero, al disolver los intereses de clase propios del proletariado en la supuesta necesidad de unir al “pueblo” para “continuar la revolución”. El más importante es el grupo Socialistas Revolucionarios, una tendencia asociada con el fallecido Tony Cliff, y vinculada con la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) estadounidense y con el Socialist Workers Party (SWP, Partido Obrero Socialista) británico. Particularmente desde el levantamiento del año pasado, los SR se han convertido en el grupo más influyente de la “extrema izquierda” en Egipto. Sus declaraciones y artículos son traducidos y leídos por organizaciones izquierdistas alrededor del mundo.
Los SR causaron algo de descontento entre sus filas cuando anunciaron formalmente su apoyo a Morsi, candidato de la Hermandad Musulmana, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Los orígenes de esta capitulación a los enemigos mortales de las mujeres, los obreros y las minorías religiosas pueden trazarse hasta la fundación misma de los SR en los 90, cuando se opusieron a la hostilidad de otros izquierdistas hacia el Islam político. Los SR afirman que la Hermandad, debido a su base de masas, tiene contradicciones que los socialistas pueden explotar (ver “Pandering to Reactionary Muslim Brotherhood” [Capitulando a la reaccionaria Hermandad Musulmana], WV No. 974, 18 de febrero de 2011). El 28 de mayo, los SR emitieron una declaración llamando por “un frente nacional que se oponga al candidato de la contrarrevolución”, Shafik.
Más tarde, el 4 de junio, vino una declaración con el título “A los camaradas”, que admitía que la declaración del 28 de mayo había “provocado una respuesta negativa entre cierto número de miembros de los SR”. A pesar de ello, los SR continuaron defendiendo su apoyo a la Hermandad alegando la necesidad de derrotar la “contrarrevolución”. Y aun así, el 4 de junio los SR publicaron una declaración distinta (reimpresa en el número del 8 de junio de su periódico, El Socialista) que llamaba a boicotear las elecciones si la “Ley de exclusión política” —que fue aprobada por el parlamento a principios de año para impedir que los altos mandos del gobierno de Mubarak participen en las elecciones— no era implementada. Dado que el principal candidato asociado con Mubarak era Shafik, esta línea no era sino una forma de apoyo encubierto a la Hermandad. (La ley no se aplicó.)
En su declaración “A los camaradas”, los SR describen a la Hermandad como “una organización llena de contradicciones de clase encubiertas por consignas religiosas vagas”. ¡No! Se trata de una organización burguesa basada en la religión. Y su programa religioso no tiene nada de “vago”. Durante mucho tiempo, Egipto ha sufrido la influencia del sofocante hedor de la Hermandad. Las mujeres no están obligadas por ley a usar la mascada y, sin embargo, la gran mayoría la usa por la presión social ejercida por la Hermandad Musulmana y por los salafistas, aún más fundamentalistas que ésta. Los cristianos coptos de Egipto están aterrados justificadamente tras la victoria de la Hermandad. Las mujeres, por su parte, enfrentan un futuro aún más obscuro. Para darse una idea de lo que preparan los islamistas, basta con echar un vistazo a dos propuestas de ley que presentaron en el parlamento ahora disuelto. Una, que introdujo un salafista, planteaba legalizar una vez más la horrenda práctica de la mutilación genital femenina, que de cualquier modo es ampliamente ejercida. Otra buscaba reducir la edad mínima para que una mujer contraiga matrimonio a los 14 años.
Los SR tratan de justificar su escandaloso apoyo a la Hermandad con la línea de que los “feloul” —es decir, los “remanentes” del régimen de Mubarak— deben ser derrotados a toda costa. Pero aunque los SR actualmente braman sobre los peligros del gobierno militar, cuando se desplegó al ejército en las calles de El Cairo justo antes de la renuncia de Mubarak, los SR se unieron a la celebración nacionalista. En medio de las ilusiones dominantes en el ejército, los SR se quejaban, en una declaración del 1º de febrero de 2011, de que “éste ya no es el ejército del pueblo”. El ejército de los regímenes capitalistas de Nasser, Sadat y Mubarak nunca fue “el ejército del pueblo”. Los SR incluso promovieron ilusiones en la policía, celebrando en una declaración del 13 de febrero de 2011 que “la ola de la revolución social se ensancha día con día conforme nuevos sectores se unen a las protestas, incluyendo a los policías, los mujabarín [agentes de inteligencia] y los oficiales de policía”.
Como marxistas rechazamos el marco de los SR, que plantea sólo dos opciones: capitular a las fuerzas “seculares” respaldadas por el ejército, como Shafik, o a los islamistas como la Hermandad. De hecho, ambas son formas alternativas de apuntalar el dominio capitalista. En contraste con el apoyo que dieron los SR a la Hermandad, nuestros camaradas del Grupo Trotskista de Grecia dieron apoyo crítico al Partido Comunista Griego (KKE) en las recientes elecciones griegas (ver “¡Votar por el KKE! ¡Ni un voto a Syriza!”, suplemento de Espartaco, julio de 2012). En breve, el KKE, un partido obrero, trazó, a pesar de su colaboracionismo de clases estalinista, una cruda línea de clase contra la Unión Europea imperialista en estas elecciones y afirma odiar el capitalismo. La reaccionaria Hermandad, como admiten incluso los propios cliffistas, ¡adora el capitalismo!
La incoherencia de la incoherencia
¿Qué fue lo que hicieron realmente los miembros de los SR el día de la elección? No queda más que adivinar. Sin embargo, sus correligionarios en el SWP británico apoyaron completamente su llamado a votar por Morsi. Anne Alexander escribió en un artículo de Socialist Worker del 16 de junio: “Votar por Morsi contra Shafik es un paso importante para construir un movimiento revolucionario más allá de las elecciones”. Para darse una idea del apoyo que uno puede esperar de las fuerzas islámicas basta con ver a Túnez, cuna de la “Primavera Árabe” y la sociedad históricamente más secular del norte de África. Bajo el gobierno islamista “moderado” del Ennahda, los salafistas incendian oficinas de la federación sindical UGTT y presiden un régimen de terror contra las mujeres en las universidades. En Egipto, los salafistas ya han provocado alborotos, quemando casinos, bares, tiendas de licores y supuestos burdeles, así como presionando intensamente a las mujeres para que adopten el niqab (velo) de pies a cabeza.
Los cliffistas estadounidenses de la ISO encontraron “sorprendente” la línea del voto para Morsi de los SR, añadiendo que su declaración del 28 de mayo “plantea muchas preguntas problemáticas”. Sus diferencias, sin embargo, son puramente tácticas. En “Egypt’s Election Dead End” [El callejón sin salida de las elecciones en Egipto], Alan Maass, de la ISO, se queja de que la Hermandad “vaciló durante la rebelión de 2011” y “una y otra vez se ha demostrado incapaz de defender la revolución” (socialistworker.org, 31 de mayo). Aunque Maass añade que la Hermandad es un “partidario entusiasta de las políticas de libre mercado” y “es, en general, conservadora en varios temas sociales”, la “alternativa” de la ISO y su colaboracionismo de clase fue ir a la cola del político nasserista Sabahi.
Las siempre tibias críticas de Maass no fueron bien recibidas por Mustafá Ali, de los SR, y otros, a juzgar por los comentarios en el sitio de la ISO. En un comentario del 3 de junio, Ali criticó a Maass por usar, “de manera unilateral”, “el compromiso de la Hermandad con el capitalismo como barómetro para tomar decisiones sobre si votar por ellos o no”. Ali asegura a los lectores que desde la primera vuelta de las elecciones “podemos contar ahora con millones [de personas] para presionar a la Hermandad Musulmana a cada paso”. Al día siguiente, Bill Crane, de la ISO, declaró en respuesta a Maass: “Los líderes de la Hermandad, a pesar de su política reaccionaria, tienen un interés directo en preservar las conquistas de la revolución como la democracia política y el fin de la represión estatal”.
Esta línea hace eco del apoyo por parte de diversas organizaciones oportunistas de izquierda, en Irán e internacionalmente, a la llegada al poder del Ayatollah Jomeini en la “revolución islámica” de 1978-79, que dio fin al odiado régimen del Shá, respaldado por Estados Unidos. Subrayando el poder del proletariado iraní nosotros levantamos las consignas: ¡Abajo el Shá! ¡No a los mullahs! ¡Obreros al poder! Por su parte, la ISO y el SWP se contaban entre los más entusiastas porristas de la reacción islámica. La ISO incluso tituló un artículo: “La forma: religiosa; el espíritu: la revolución” (Socialist Worker, enero de 1979). Cuando los islamistas llegaron al poder implementaron una oleada asesina de represión contra las mujeres, los homosexuales y las minorías religiosas, étnicas y nacionales, además de masacrar a los propios izquierdistas que los habían estado promoviendo como una fuerza “antiimperialista”.
El apoyo de los SR a la Hermandad Musulmana egipcia puede dar resultados igualmente suicidas. A finales del año pasado, los islamistas iniciaron una salvaje campaña contra los SR, a la que se sumaron las fuerzas de seguridad y que fue propagada en gran parte de los medios burgueses. El periódico de la Hermandad Musulmana imprimió un artículo de portada que acusaba a los SR de violentos, mientras que el partido Al-Nour salafista acusa a la organización de “anarquía” y de ser financiada por la CIA —un llamado abierto a encarcelarlos o hacerles incluso cosas peores—. Y, aun así, los SR continúan con su peculiar fascinación con los islamistas. Y no sólo los de la Hermandad: Hossam el-Hamalawy, dirigente de los SR, describió emocionado en un blog, hablando de la participación de su grupo en protestas organizadas por los salafistas, cómo los SR “están llegando al ala más revolucionaria del movimiento salafista y ganándose su respeto”.
Una “carta abierta” del 5 de junio escrita por la Tendencia Marxista Internacional (TMI) de Alan Woods y dirigida a los SR, plantea la preocupación de que el apoyo a la Hermandad “dañe la reputación y la influencia de los Socialistas Revolucionarios entre los obreros y, más ampliamente, las masas”. Como la ISO, la TMI promovió al candidato nasserista Sabahi quien, según un artículo de Woods del 1º de junio, “muestra un enorme potencial para la futura victoria de la izquierda en Egipto”. El apoyo a esa clase de fuerzas burguesas está en la naturaleza de la TMI, algunas de cuyas secciones han existido durante años al interior de partidos burgueses como el Partido Popular de Pakistán.
El apoyo al nacionalismo árabe ha conducido a sangrientas derrotas para el movimiento obrero a lo largo del Medio Oriente. Egipto no es la excepción: Nasser llegó al poder apoyado por los estalinistas sólo para suprimirlos brutalmente una vez ahí. En Egipto y a lo largo del Medio Oriente, el crecimiento del Islam político, que se alimenta de la miseria y la pobreza de las masas, se debe a la bancarrota absoluta del nacionalismo burgués y a la política estalinista de subordinación a esas fuerzas.
En su literatura para justificar el voto a Morsi, los SR esencialmente presentan a la Hermandad como si hubiera estado siempre en conflicto con los gobernantes de Egipto. Bajo Nasser, Anwar Sadat y Mubarak, los islamistas fueron reprimidos en algunas ocasiones, pero tolerados e incluso fomentados en otras. A principios de la década de 1970, Sadat desató a la Hermandad, cuchillos en mano, para aplastar a los comunistas en las universidades. Mubarak, por su parte, encontró útil tolerar a la Hermandad para presentar su régimen como el único obstáculo en el camino hacia un régimen islámico.
En el fondo, hay dos alternativas para las masas trabajadoras en Egipto: ya sea la pobreza y la intensa opresión social bajo una forma u otra de dominio burgués, o el dominio obrero y la extensión de la revolución socialista a lo largo del Norte de África y el Medio Oriente y a los centros imperialistas. Como explicó León Trotsky al desarrollar su teoría de la revolución permanente, en los países de desarrollo capitalista atrasado la burguesía es muy débil, atrasada y dependiente del imperialismo para lograr la modernización y el desarrollo general de esas sociedades. Como escribimos en “Egypt: Military and Islamists Target Women, Copts, Workers” (Egipto: Mujeres, coptos y obreros en la mira del ejército y los islamistas, WV No. 994, 20 de enero):
“La liberación de las masas egipcias requiere del derrocamiento no sólo de los militares, sino también de los capitalistas, los terratenientes, el clero islámico y de los imperialistas que lucran con la aplastante opresión de la población. El poder para lograrlo está en manos de la clase obrera, cuya conciencia debe ser transformada de la de una clase en sí, que lucha para mejorar sus condiciones en el marco del capitalismo, a la de una clase para sí, realizando su potencial histórico de dirigir a todos los oprimidos en una lucha revolucionaria contra el sistema capitalista”.
La crisis económica capitalista que ha devastado el nivel de vida y las vidas mismas de los trabajadores desde el Norte de África hasta Europa, Norteamérica y Japón subraya aún más la necesidad de una perspectiva que sea al mismo tiempo revolucionaria, proletaria e internacionalista. Para llevar a cabo esta perspectiva, el factor crucial necesario es la dirección proletaria. La tarea es construir partidos obreros revolucionarios basados en la independencia respecto a todas las fuerzas burguesas y comprometidos con la lucha por un orden socialista mundial.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/36/egipto.html
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2016.06.04 13:48 ShaunaDorothy El culto a la virgen María (Junio de 2012)

https://archive.is/9MVFQ
Espartaco No. 35 Junio de 2012
De los archivos de Women and Revolution
El culto a la virgen María
(Mujer y Revolución)
El siguiente artículo ha sido traducido de Women and Revolution No. 15, verano de 1977, y es una reseña del libro Alone of All Her Sex: The Myth and the Cult of the Virgin Mary (Apartada de todo su sexo: El mito y el culto a la virgen María) de Marina Warner (Nueva York: Alfred A. Knopf, 1976). En su brevedad, el artículo proporciona una excelente exposición de la actitud de los marxistas revolucionarios ante la religión, así como una explicación materialista del origen y función social de ésta. A pesar de haber sido escrito hace ya 35 años, no es difícil extrapolar de la situación que describe a la actual. En EE.UU., la política burguesa ha estado crecientemente saturada de oscurantismo religioso, y el tema del artículo no podría ser más apropiado para México, donde el culto a la virgen de Guadalupe es el elemento central sobre el cual convergen la ideología nacionalista burguesa y la abrumadora religiosidad católica, apuntalada a un nivel fervoroso por la reciente visita del papa Ratzinger. Confiamos en que nuestros lectores encontrarán en este artículo no sólo una bocanada de aire fresco, sino también un mejor entendimiento de la naturaleza de la trinidad de la opresión capitalista: el estado, la religión organizada y la institución de la familia, principal fuente de opresión de la mujer en la sociedad dividida en clases.
Susan Adrian, fallecida en 2001, fue una dirigente de la LCI y una excelente maestra, entrenadora y propagandista del trotskismo. Para conocer más de ella, referimos a nuestros lectores al obituario publicado en Spartacist (Edición en español) No. 31, agosto de 2001, y especialmente a Prometheus Research Series No. 6, “Selected Speeches and Writings in Honor of Three Women Leaders of the International Communist League (Fourth Internationalist)” (Discursos y escritos escogidos en honor a tres mujeres dirigentes de la Liga Comunista Internacional [Cuartainternacionalista]), marzo de 2007.
Los marxistas vemos en la religión contemporánea —en la que el miedo y la degradación conforman una liturgia que vuelve a los creyentes estúpidos e impotentes ante la divinidad de sus opresores— algo odioso. Entendemos, sin embargo, que lo que sostiene la filiación religiosa en la era científica no es tanto la convicción intelectual como la opresión social. Así pues, si bien el espíritu anticlerical que animaba el vivo deseo de Voltaire de “ahorcar al último rey...con las tripas del último cura” puede ser sincero e incluso justificado, semejante “guerra contra dios” no trasciende el idealismo pequeñoburgués. La religión desaparecerá sólo cuando haya sido destruida la sociedad que la hace necesaria.
Las revoluciones burguesas establecieron el principio de la separación entre la iglesia y el estado, pero, como señaló Marx, esto no produjo la libertad respecto de la religión. Tampoco el declive de la vitalidad de la religión organizada ha eliminado el sentimiento religioso.
Si bien en Estados Unidos nunca ha existido una religión de estado, la vinculación del prejuicio religioso con los movimientos nativistas de derecha es bien conocida, y el patriotismo, la religiosidad y la prosperidad han constituido a través del tiempo la trinidad de la política imperial estadounidense. Hoy entre 30 y 40 millones de estadounidenses se consideran a sí mismos “cristianos renacidos”, para no hablar de las sectas más tradicionales ni mucho menos del miserable misticismo que sirve de basurero para los despojos de la Nueva Izquierda que aún buscan adquirir la liberación personal a bajo costo.
El tono mojigato de la última campaña presidencial, y el hecho de que el santísimo Jimmy Carter (quien dice consultar las decisiones importantes con su hermana curandera) se alzara con la victoria, apuntan no tanto a un resurgimiento religioso serio como a la pasividad desesperante que se cierne sobre la clase obrera estadounidense. Una muestra de la relación que guarda la conversión religiosa con la derrota política es el crecimiento de la secta de los Musulmanes Negros, que lucra con la desesperanza y el cinismo que se apoderaron de los negros tras los fracasos políticos y la destrucción física del movimiento negro de los años sesenta.
No es sorprendente que las mujeres sean con frecuencia las devotas más fervientes de la religión. Aisladas de la producción y lucha sociales dentro de los sofocantes confines de la familia, las mujeres han sido en general las principales víctimas de los “gendarmes en sotana” y también sus más confiables instrumentos.
El mito de la virgen madre de dios
El libro de Marina Warner, Alone of All Her Sex, intenta explorar el mito religioso que más explícitamente se ha dirigido a moldear y deformar la conciencia femenina: el mito de la madre virgen de dios. Los rituales y complejidades de la teología católica son más comunes y mejor conocidos en Europa y los países latinos que en EE.UU., pero esa imagen en particular ciertamente está relacionada con estereotipos y modelos más generales de “la mujer ideal”.
¡Y vaya que ha sido un mito poderoso! Dante y Botticelli encontraron inspiración en él; las agujas y campanarios de Notre Dame y Chartres se edificaron supuestamente para celebrarlo; e incluso Isabel I de Inglaterra —que no era de las que dejan que los escrúpulos religiosos interfieran con los asuntos de estado— se permitió envolverse en la imaginería de la “Reina Virgen”.
Desde luego, el mito del dios/redentor nacido de una virgen no es exclusivo del cristianismo, sino que tiene raíces en las leyendas antiguas. El poema de William Butler Yeats, “Leda y el cisne” (1923) revive el encuentro mítico entre el dios Zeus y la mortal Leda:
“Un golpe súbito: bate las alas sobre la chica hasta sentir sus muslos bajo las patas, y le muerde el cuello hasta que el seno inerme es ya su seno.
¿Cómo zafarse en su terror la mano de la emplumada gloria entre los muslos? ¿Y cómo el cuerpo asido en blanco júbilo puede ignorar el corazón ajeno?
Temblor del espinazo que concibe el muro profanado y el saqueo, la muerte del Atrida. Bajo el trance, y sometida por la sangre etérea, ¿sumó la chica ciencia a ese poder que abría ya su pico indiferente?”
Al describir el modo en que el culto a la madre virgen se extendió por Europa Occidental, Warner intenta explorar lo que plantea como una paradoja: “el que, en la celebración misma de la mujer humana perfecta, tanto lo humano como lo femenino sean sutilmente denigrados”. Unas 300 páginas después, presenta la siguiente hipótesis concluyente:
“La virgen María no es el arquetipo innato de la naturaleza femenina, el sueño encarnado; es un instrumento de la discusión dinámica de parte de la Iglesia Católica respecto a la estructura de la sociedad, presentado como un código de inspiración divina. Esta discusión cambia, según las contingencias...
“Gracias a su flexibilidad y su maña, la Iglesia Católica puede lograr adaptarla a las nuevas circunstancias de igualdad sexual, pero lo más probable es que la Virgen se convierta en leyenda… La leyenda de la virgen perdurará en todo su esplendor y lirismo, pero se habrá vaciado de contenido moral y por lo tanto habrá perdido los poderes reales que actualmente tiene para curar y para dañar”.
Sin embargo, lo que daña no es el mito, sino la realidad que éste mistifica, y no es mediante la renovación del mito como se va a “curar” a la mujer de su opresión. Marx y Engels citaron favorablemente el lema que encabezaba el semanario del republicano francés Loustalot:
“Los grandes nos parecen grandes sólo porque estamos de rodillas. ¡Pongámonos de pie!”
Sin embargo, añadieron: “Pero para ponerse de pie no basta con levantarse mentalmente, y dejar que sobre la cabeza real y sensible penda el yugo real y sensible, que no podemos destruir por arte de magia a fuerza de ideas”.
Fundamentos del cristianismo
El cristianismo comenzó como la ideología de las masas judías pobres bajo el Imperio Romano. Dado que las relaciones económicas no permitían que la riqueza se multiplicara mediante el desarrollo de las fuerzas productivas, la única manera en que las clases poseedoras de Roma podían sostener su riqueza era mediante el continuo y siempre expansivo saqueo de las áreas conquistadas. El costo extremadamente bajo del trabajo esclavo que se obtenía de ese modo era lo único que hacía que las empresas a gran escala (generalmente agrarias y a veces mineras) fueran relativamente rentables en comparación con las de los pequeños campesinos. La riqueza acumulada a través del saqueo se destinaba básicamente al consumo, a la búsqueda de diversiones.
La causa fundamental de la decadencia del Imperio Romano fue la contradicción, inherente al creciente dispendio de las clases poseedoras, entre el aumento del valor excedente, por un lado, y el carácter estático del modo de producción, por el otro. Y es también en esta contradicción donde deben buscarse las raíces del cristianismo primitivo. Abraham Leon escribió:
“Pero aunque sea evidente que la mayoría de los judíos desempeña un papel comercial en el imperio romano, no debe creerse por ello que todos sean ricos comerciantes o empresarios; por el contrario, la mayoría de los judíos se compone realmente de personas de humilde condición, de las que una parte obtiene sus medios de vida, directa o indirectamente, del comercio: buhoneros, descargadores, artesanos, etc.... Esta multitud humilde es la primera a quien golpea la decadencia del imperio romano y la que más sufre por las exacciones. Concentrada en grandes masas en las ciudades, posee mayor capacidad de resistencia que los campesinos dispersos por la campiña; también es mucho más consciente de sus intereses.
“En las capas pobres de las grandes ciudades de la Diáspora es donde se expande el cristianismo... En la medida en que a las insurrecciones judías siguen insurrecciones de capas populares no judaicas, la religión comunista judía se extiende rápidamente entre las multitudes paganas”.
Como ideología de protesta por parte de los desposeídos y los indefensos, el cristianismo encarnó un vehemente sentimiento antiplutocrático. En el evangelio según Lucas, por ejemplo, se lee:
“Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados… Pero ¡ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre”.
La epístola de Santiago es igualmente explícita:
“¡Vamos ahora, oh ricos! Llorad y aullad por las miserias que os esperan... Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego”.
El “comunismo” del cristianismo primitivo no se basaba, ni podía basarse, en la comunalización de la capacidad productiva de la sociedad, sino en la comunalización del consumo: “comunismo por medio del saqueo al opulento”, como decía Karl Kautsky. Pero, conforme el cristianismo se extendió, sus líderes se esforzaron por mellar su filo antiplutocrático.
El proceso por el cual pasó la iglesia no se debió fundamentalmente a la codicia y la ambición personal de sus funcionarios; no fue simplemente una herramienta para engañar y despojar a las masas. El cristianismo se volvió la religión oficial del Imperio Romano bajo Constantino, al mismo tiempo en que la decadencia del imperio, basada en el parasitismo y el bandolerismo, llevaba a las reformas de Diocleciano y Constantino, las cuales intentaron apoyarlo en una economía natural. Como religión de la clase de los grandes propietarios en el origen de la economía feudal europea, el fuego antiplutocrático que el cristianismo tenía originalmente quedó reservado a los mercaderes y usureros.
Secularización y celibato
Warner plantea un vínculo interesante entre la creciente riqueza de la iglesia y su santificación del celibato (las escrituras mismas no mencionan jamás la “inmaculada concepción” y plantean muchas dudas sobre la virginidad de María). Bajo la ley romana, una mujer tenía derecho a heredar riqueza y disponer de ella de manera independiente a partir de cierta edad. Entre las familias romanas, era común criar a los hijos varones en la vieja religión y a las hijas en la nueva; además, en la época de la decadencia romana solía ocurrir que las familias se extinguieran por la línea masculina. Así, la vocación del celibato (que implicaba no tener herederos) para las cristianas vírgenes y viudas sin hijos resultaba de lo más rentable para la iglesia. Fue pues, según Warner, como parte del creciente poder secular de la iglesia que el culto a la virgen alcanzó prominencia por primera vez.
Agustín, que vivió en el siglo V, trazó una conexión explícita y literal entre el acto sexual y el pecado original: Cristo nació de una virgen porque sólo así pudo evitar contaminarse del pecado original. La percepción de la virginidad como un estado inherentemente santo y la identificación de la pureza espiritual con la abstinencia sexual siguen dominando la doctrina de la iglesia hasta la fecha.
La imagen de la madre de dios —prácticamente ignorada durante los primeros cuatro siglos del cristianismo— no era la humilde y sumisa chica de la anunciación, sino la triunfante reina del cielo, una imagen que también servía para simbolizar la ventaja de la iglesia sobre otros gobernantes temporales a lo largo de Europa y el imperio Bizantino. Esta imagen de María como reina del cielo se mantuvo esencialmente inalterada, excepto quizá por la creciente opulencia de su indumentaria, por muchos siglos, prestándole la autoridad de la sanción divina al concepto de monarquía.
Parte del tributo económico considerado digno de una reina —y la separación entre lo temporal y lo divino fue convenientemente oscurecida— puede verse en la extraordinaria ola de adulación que fue el pretexto para la construcción de 80 catedrales en Francia en un solo siglo.
La ley feudal francesa de los siglos XII y XIII permitía que las mujeres poseyeran rangos y propiedades por derecho propio; y en una sociedad donde la adquisición de tierra era una necesidad constante y urgente, las herederas podían llegar a tener un inmenso poder: Leonor de Aquitania (1122-1204) es la más célebre de ellas. Pero la consolidación de Francia y otros territorios como estados-nación entró en conflicto con las tendencias centrífugas de los patrones feudales de herencia. Con el tiempo, las mujeres perdieron muchos de los derechos económicos de los que habían gozado.
Parte de la batalla por la consolidación nacional de Francia se libró como una guerra santa por parte del papa y los señores feudales del norte de Francia por subyugar el sur, campo de cultivo de la popular herejía cátara. Ésta, una forma ascética del maniqueísmo, permitía la entrada de la mujer al clero y sostenía que el sexo casual y la sodomía eran menos reprensibles que el matrimonio, el cual había poblado el pestilente universo. El sur de Francia también era la patria de la poesía provenzal de los trovadores, que exaltaba el amor adúltero. Por ende, desde muchos puntos de vista, tanto los herejes como los trovadores eran anatema para la iglesia y para la dinastía de los Capeto en el norte. Las batallas que se libraron en el sur a partir del siglo XIII acabaron con medio millón de personas.
Fue la generación de la nieta de Leonor de Aquitania, Blanca de Castilla, la que, alentada por la iglesia y el estado, empezó a enfocar su ardor en María como virgen. Esta “nueva” María asumió gran parte del carácter y la función del personaje original de la poesía provenzal, pero sin la celebración del hedonismo y la permisibilidad. Todavía se le reconocía como una reina poderosa, pero solamente, según se enfatizaba, por gracia de su hijo, y no por derecho propio. Se le retrataba como la encarnación de la hermosura y el ardor divino, pero sobre todo, de la castidad.
Como señala Warner, el estatus especial que obtuvo la madre virgen de dios tenía como reverso el igualmente especial desprecio a la mujer ordinaria, no virginal, que se consideraba, como Eva, la “oportunidad del pecado”, una tentadora que distraía al hombre de dios para conducirlo a una perdición eterna.
Recoger las flores de la vida
El libro de Warner es una mezcla frecuentemente desenfocada de investigación histórica y sociológica con nostalgia y autoanálisis. Y es franca respecto a su ambivalencia:
“No puedo entrar en una iglesia sin que me duela toda la seguridad y belleza de la salvación a la que renuncié. Recuerdo cuando visité Notre Dame en París y, de pie en medio de la nave, comencé a llorar de rabia por ese viejo amor y su perdurable capacidad de conmoverme”.
No habiendo saldado satisfactoriamente las cuentas de su propia experiencia con el oscurantismo religioso, Warner explica el dominio de la iglesia sobre los creyentes en términos meramente sicológicos e ideológicos.
Ciertamente hay que reconocerle a la iglesia el “genio...con que se adueña de la psique de sus fieles”, como dice la reseña del Village Voice. De hecho, en los países donde la iglesia católica ha sido una influencia cultural y política dominante, ha lesionado y distorsionado hasta tal punto la psique de las masas, que incluso los manifestantes políticamente motivados han caído en orgías de anticlericalismo torcido. Por ejemplo, en 1909, cuando el gobierno español intentó movilizar a los reservistas para defender sus colonias marroquíes, la población respondió con una huelga general y una frenética protesta de cinco días que incluyó el desenterrar cadáveres de monjas y el bailar con ellos por las calles.
Al mismo tiempo, históricamente la iglesia ha impuesto la manipulación sicológica mediante una coerción altamente efectiva, tanto física como social. Cuando, en los primeros seis meses de la Guerra Civil Española, los obreros y campesinos quemaron 160 iglesias hasta los cimientos, no sólo estaban protestando contra la opresión sicológica, sino también contra una poderosa institución estatal fanáticamente comprometida con la preservación de la monarquía y con la reacción.
Al final, Warner rechaza al eunuco femenino de la iglesia católica, si bien con una extraña ambivalencia feminista:
“Si bien la Virgen María no puede ser un modelo para la Mujer Nueva, es mejor tener una diosa que no tenerla, pues el encorbatado mundo masculino de la religión protestante se parece demasiado a un club de caballeros en el que no se admiten damas salvo los días especiales”.
Y así, al final, la cuestión de la mitología religiosa sigue consistiendo en la deprimente elección entre una fantasía perniciosa y una realidad yerma y estéril.
Los marxistas insistimos en que éstas no son las únicas alternativas. La crítica marxista de la religión desmitifica la fantasía religiosa y demuestra que fue el hombre quien creó a los dioses y diosas, y no al revés, pero no para que las masas trabajadoras se vean privadas del consuelo, por pequeño que sea, que esas fantasías puedan aportar en un mundo cruel, sino para remplazar esas pobres ilusiones con una realidad mucho más rica y satisfactoria. Marx lo expresó con la mayor elocuencia:
“La miseria religiosa es, por una parte, la expresión de la miseria real, y por otra parte, la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura agobiada por la desgracia, el alma de un mundo sin corazón, el espíritu de una época sin espíritu. Es el opio del pueblo.
“...Exigir que se renuncie a las ilusiones concernientes a nuestra propia situación, es exigir que se renuncie a una situación que necesita de ilusiones. La crítica de la religión es pues, en germen, la crítica de este valle de lágrimas, en el que la religión es una simple aureola.
“La crítica ha deshojado las flores imaginarias que cubrían la cadena de la religión, no para hacerla prosaica y desoladora, sino para que el hombre las sacuda y recoja las flores de la vida”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/35/virginmary.html
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2016.06.04 03:57 ShaunaDorothy Levantamiento de masas derroca al odiado Mubarak - Egipto: El ejército en el poder apuntala al régimen capitalista ¡Por un partido obrero revolucionario! ¡Por un gobierno obrero y campesino! (Primavera de 2011)

https://archive.is/j4eck
Espartaco No. 33 Primavera de 2011
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard No. 974 (18 de febrero de 2011), periódico de nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S.
14 DE FEBRERO—Gobernó Egipto con mano de hierro por cerca de 30 años. Pero el 11 de febrero, después de 18 días de un levantamiento sin precedentes coronado por una ola de huelgas, Hosni Mubarak finalmente se vio forzado a renunciar a la presidencia egipcia, entregándole el poder al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. En la Plaza Tahrir (Liberación) en El Cairo y en ciudades de todo el país, estallaron celebraciones masivas de millones de personas de todos los sectores sociales; es el júbilo por lo que parece ser el final de una dictadura venal y corrupta que gobernó el país bajo leyes de excepción, encarcelando y desapareciendo a sus opositores en las vastas cámaras de tortura de Egipto.
Inspirado por el levantamiento de Túnez, donde los manifestantes desafiaron una severa represión para derrocar a la dictadura de Zine al-Abidine Ben Ali, Egipto estalló a partir del 25 de enero. Los manifestantes enfrentaron valerosamente una enorme arremetida de las odiadas Fuerzas Centrales de Seguridad, que dejó al menos 300 muertos. En todo el país —desde la capital hasta Alejandría en el norte y Aswan en el sur, y desde los centros industriales como Mahalla al-Kobra, Suez y Puerto Said hasta las ciudades del desierto como Jarga en el Sahara y al-Arish en el Sinaí—, los manifestantes desataron su furia contra el régimen dirigiéndose contra los edificios de la policía y de seguridad, así como los del gobernante Partido Nacional Democrático.
Mubarak fue derrocado. Pero el pilar más importante del aparato estatal capitalista bonapartista de Egipto, el ejército, ocupa hoy el poder directamente. Los militares anunciaron la disolución del parlamento títere de Mubarak y la formación de un panel para enmendar una constitución que ni siquiera vale el papel en el que está impresa. Como advertimos en nuestro último artículo sobre las protestas de Egipto, “Que quede claro: independientemente de lo que ocurra con Mubarak, sigue planteada la amenaza grave de que los gobernantes burgueses de Egipto exijan una represión salvaje para restaurar y mantener el ‘orden’ capitalista” (WV No. 973, 4 de febrero). Han habido escaramuzas entre los manifestantes de la Plaza Tahrir y los soldados que intentan evacuarlos. El 14 de febrero, mientras circulaban rumores de que el régimen prohibiría las huelgas, el ejército emitió el Comunicado No. 5, en el que denunciaba las huelgas argumentando que conducirían a “resultados negativos” y ordenaba a los obreros que volvieran al trabajo.
Todos los opositores burgueses —desde demócratas liberales como Mohamed ElBaradei y su Asociación Nacional por el Cambio, George Ishak de la organización Kefaya y Ayman Nour del partido Ghad, hasta la reaccionaria Hermandad Musulmana— han recibido al ejército con los brazos abiertos con el fin de restaurar la estabilidad. Las omnipresentes banderas egipcias que se ondean en las manifestaciones, las cuales movilizaron a todos los sectores de la sociedad salvo a las capas más altas de la burguesía, reflejan una muy arraigada conciencia nacionalista. Surgido de una historia de subyugación imperialista, el nacionalismo ha servido por mucho tiempo a los gobernantes burgueses de Egipto para oscurecer la división de clases entre la diminuta capa superior asquerosamente rica y la brutalmente explotada y empobrecida clase obrera.
Hoy, este nacionalismo se expresa con la mayor claridad en la creencia de que el ejército es el “amigo del pueblo”. Desde el golpe de estado dirigido por Gamal Abdel Nasser y sus Oficiales Libres en 1952, que derrocó a la monarquía y puso fin a la ocupación británica del país, el ejército ha sido considerado el garante de la soberanía nacional egipcia. De hecho, desde 1952, el ejército ha sido la columna vertebral de una dictadura tras otra. Ese año, Nasser lo movilizó para disparar contra obreros textiles en huelga en Kafr Al-Dawwar, cerca de Alejandría. En 1977, Anwar el-Sadat lo movilizó para “restaurar el orden” tras un levantamiento nacional de dos días en respuesta al precio del pan. Apenas la semana pasada, el ejército facilitó los ataques asesinos de policías vestidos de civil y golpeadores a sueldo del régimen contra los manifestantes que ocupaban la Plaza Tahrir. Pese a declarar que no se opone a los manifestantes anti-Mubarak, el ejército arrestó a cientos y torturó a muchos. ¡Abajo la ley de excepción! ¡Libertad a todas las víctimas de la represión estatal bonapartista!
Junto con la policía, los tribunales y las cárceles, el ejército constituye el núcleo del estado capitalista, un aparato para la represión violenta de la clase obrera y los oprimidos. Sobre todo, la campaña por “restaurar la estabilidad” va dirigida contra la clase obrera. En medio de las protestas contra Mubarak, decenas de miles de obreros estallaron huelgas que continúan hasta hoy. Éstas abarcan a los cerca de seis mil obreros del Canal de Suez, por el que atraviesa el ocho por ciento del comercio mundial. Sin embargo, los pilotos del Canal siguen trabajando, asegurando el tránsito de los barcos. Miles de obreros textiles y metalúrgicos se fueron a huelga en la ciudad industrial de Suez, escenario de algunas de las protestas más combativas. Según el Guardian londinense (28 de enero), ahí los manifestantes “tomaron las armas almacenadas en una comisaría y pidieron a los policías que salieran del edificio, para después quemarlo”. Los trabajadores del transporte público de El Cairo siguen en huelga mientras que, tras la caída de Mubarak, las huelgas se han extendido a los obreros metalúrgicos fuera de la capital, los trabajadores de correos, los obreros textiles de Mansoura y otras ciudades, así como a miles de trabajadores petroleros y del gas.
Al luchar por demandas económicas —contra los salarios de hambre, los empleos eventuales y la constante humillación por parte de los patrones— la clase obrera está demostrando la posición excepcional que detenta al echar a andar los engranajes de la economía capitalista. Este poder social confiere a la clase obrera el potencial de dirigir a las masas empobrecidas en la lucha contra su condición abyecta. En un país en el que casi la mitad de la población vive con dos dólares o menos al día y donde la miseria está reforzada por la represión de un estado policiaco, las aspiraciones democráticas de las masas están entrelazadas con la lucha en contra de sus condiciones económicas.
Derechos democráticos elementales como la igualdad legal de la mujer y la plena separación entre la religión y el estado; la revolución agraria que le dé tierra a los campesinos; el fin del desempleo y la miseria absoluta: las aspiraciones básicas de las masas no pueden verse satisfechas sin derrocar al orden capitalista bonapartista. El instrumento indispensable para que la clase obrera asuma la dirección es un partido revolucionario, que sólo puede construirse mediante una lucha implacable contra todas las fuerzas burguesas, desde el ejército hasta la Hermandad y los liberales que falsamente dicen apoyar la lucha de las masas. Un partido así debe actuar, en palabras del líder bolchevique V.I. Lenin, como un “tribuno del pueblo”, luchando contra la opresión de la mujer, los campesinos, los cristianos coptos, los homosexuales y las minorías étnicas.
La liberación de las fuerzas productivas de las cadenas con que las ciñen los imperialistas y sus agentes económicos y políticos de la burguesía egipcia sólo puede venir a través de la conquista del poder por parte de la clase obrera, al frente de todos los oprimidos. Esto se consiguió por primera y única vez con la victoria de la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia. Dirigida por el Partido Bolchevique, la clase obrera derrocó el orden burgués, liberando al país del yugo imperialista, aboliendo la propiedad privada de la tierra y liberando a una miríada de naciones y pueblos oprimidos del antiguo imperio zarista. La solución de estas tareas democráticas se combinó con la expropiación de los medios de producción por parte del estado obrero, lo que sentó las bases para el desarrollo de una economía colectivizada y planificada.
¡Por la revolución permanente!
Egipto es un país de desarrollo desigual y combinado. Junto con la industria moderna, existe un vasto campesinado sin tierra bajo la bota de terratenientes implacables. El país tiene un pequeño sector de jóvenes tecnológicamente al día y altamente educados junto con una tasa de alfabetización de apenas 71 por ciento (59 por ciento en el caso de las mujeres). Alminares medievales y edificios modernos rivalizan en el horizonte de El Cairo, mientras en sus calles los automóviles modernos luchan por abrirse paso entre rebaños de cabras y ovejas y carros tirados por burros. Una inmundicia y una pobreza inhumanas compiten con despliegues grotescos de riqueza. Desde el enclave obscenamente próspero de Zamalek puede verse, del otro lado del Nilo, el barrio miserable de Imbaba, donde los niños beben de las coladeras abiertas y a veces son devorados vivos por perros y ratas. El odio popular contra Mubarak se alimenta en buena parte de la enorme fortuna que ha amasado su familia, estimada en cerca de 70 mil millones de dólares.
Una potencia regional por derecho propio, Egipto es sin embargo una neocolonia, cuya brutal y asesina burguesía está atada —y necesariamente tiene que estarlo— por un millón de lazos al imperialismo mundial, que se beneficia de la explotación, opresión y degradación de sus masas. Durante décadas, el principal apoyo del régimen de Mubarak fue el imperialismo estadounidense, al que Egipto sirve como eje para el dominio del Medio Oriente rico en petróleo. Comenzando con el gobierno de Sadat, Egipto ha sido un aliado estratégico del Israel sionista y en los últimos años ha ayudado al bloqueo hambreador de los palestinos de Gaza, inclusive sellando la frontera en el Sinaí.
Durante el levantamiento contra Mubarak, el gobierno de Obama osciló entre expresiones de apoyo a su régimen —especialmente a las “reformas” que prometió su vicepresidente Omar Suleiman, quien por mucho tiempo ha desempeñado un papel clave en el programa de rendición y tortura de la “guerra contra el terrorismo” de Washington— y críticas vociferantes del gobierno. Estados Unidos ha destinado mil 300 millones de dólares cada año para armar al ejército egipcio. Tras la renuncia de Mubarak, Obama declamó que Estados Unidos estaba “dispuesto a dar toda la asistencia necesaria —y solicitada— para buscar una transición hacia la democracia que tenga credibilidad”.
Para darse una idea de lo que Washington quiere decir cuando habla de democracia, basta desplazar la mirada más hacia el este, a los cadáveres de más de un millón de iraquíes que murieron como resultado de la invasión y ocupación de 2003, así como a la barbarie imperialista que las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN infligieron a los pueblos de Afganistán. Sólo hay que mirar a los jeques, déspotas y caudillos que abundan en el Medio Oriente y que, junto con los gobernantes israelíes, actúan como agentes del imperialismo estadounidense. Cuando Obama dice que quiere una “transición ordenada del poder” en Egipto, quiere decir que desea un Egipto “estable”, con el ejército cumpliendo su papel en la región en nombre de Estados Unidos.
La auténtica liberación nacional y social requiere que el proletariado se movilice en una lucha revolucionaria contra los imperialistas y la burguesía nacional. Una revolución proletaria en Egipto tendría un efecto electrizante entre los obreros y oprimidos de todo el Norte de África, el Medio Oriente y más allá. Más de una cuarta parte de todos los hablantes de árabe vive en Egipto, un país de más de 80 millones de habitantes y que tiene al proletariado más numeroso de la región. Ya han estallado protestas desde Marruecos hasta Jordania y Yemen —estados clientes de EE.UU.— en solidaridad con las masas egipcias y en contra de sus propios gobernantes déspotas. El 12 de febrero, en Argel cerca de 35 mil policías se lanzaron sobre una protesta de diez mil manifestantes que exigían la renuncia de Abdelaziz Bouteflika y arrestaron a cientos.
En Gaza, miles se movilizaron tras la renuncia de Mubarak, ondeando banderas palestinas y egipcias, y deseando desesperadamente que un nuevo régimen egipcio alivie su hambruna. Antes del 11 de febrero, tanto Hamas en Gaza como la Autoridad Palestina en Cisjordania habían tratado de sofocar toda manifestación de solidaridad. Una revolución socialista en Egipto abriría una perspectiva de liberación nacional y social ante las oprimidas masas palestinas y, al extender una mano de solidaridad obrera al proletariado hebreoparlante de Israel, ayudaría a sentar las bases para destruir desde dentro al estado-guarnición sionista de Israel mediante una revolución obrera árabe-hebrea.
De manera crucial, una revolución proletaria en Egipto encararía inmediatamente la necesidad de extenderse a los países capitalistas avanzados de Europa Occidental y Norteamérica, lo que sentaría las bases para la eliminación de la escasez mediante el establecimiento de una economía socialista planificada al nivel internacional. Como subrayó León Trotsky, dirigente junto con Lenin de la Revolución Rusa, en su libro de 1930, La revolución permanente:
“La conquista del poder por el proletariado no significa el coronamiento de la revolución, sino simplemente su iniciación. La edificación socialista sólo se concibe sobre la base de la lucha de clases en el terreno nacional e internacional...
“La revolución socialista empieza en la palestra nacional, se desarrolla en la internacional y llega a su término y remate en la mundial. Por lo tanto, la revolución socialista se convierte en permanente en un sentido nuevo y más amplio de la palabra: en el sentido de que sólo se consuma con la victoria definitiva de la nueva sociedad en todo el planeta”.
¡Romper con el nacionalismo burgués!
La presente situación en Egipto ofrece una apertura extraordinaria para que los marxistas planteemos una serie de demandas transicionales que vinculen las actuales luchas de la clase obrera y los oprimidos con la conquista del poder proletario. Pero prácticamente toda la izquierda internacionalmente se ha limitado ha ofrecer un vacuo aplauso a lo que llama la “Revolución Egipcia”. Esto queda ejemplificado por el Workers World Party [Partido Mundo Obrero] de Estados Unidos que, cuando el ejército asumió el control del país el 11 de febrero, publicó un encabezado que decía: “El WWP se regocija junto con el pueblo egipcio”.
En Egipto, el grupo Socialistas Revolucionarios (SR), inspirado por el Socialist Workers Party británico del fallecido Tony Cliff, emitió una declaración el 1º de febrero llamando a que los obreros egipcios “¡usen su poder y la victoria será nuestra!” Pero esto no era un llamado a que la clase obrera luchara por el poder. Por el contrario, los SR disuelven a la clase obrera en la exigencia no clasista de “todo el poder al pueblo” y en la consigna de “revolución popular”. Cuando dicen “¡Abajo el sistema!”, los SR identifican al “sistema” con el régimen de Mubarak, no con el orden capitalista. En toda la declaración no se menciona siquiera la palabra “socialismo”. Tampoco hay la menor indicación de oposición a los demócratas liberales burgueses como ElBaradei, la reaccionaria Hermandad Musulmana o el extendido nacionalismo que sirve para atar a los explotados y oprimidos con la burguesía egipcia. De hecho, los SR apelan al craso nacionalismo egipcio al declarar: “La revolución debe restaurar la independencia de Egipto, su dignidad y su papel dirigente en la región”.
En medio de las rampantes ilusiones en el ejército, los SR se quejaban de que “éste ya no es el ejército del pueblo”. El ejército de los regímenes capitalistas de Nasser, Sadat y Mubarak no fue nunca el “ejército del pueblo”. ¡Ahora, estos reformistas están promoviendo incluso a la odiada policía, regocijándose en su declaración del 13 de febrero de que “la ola de la revolución social se ensancha día con día conforme nuevos sectores se unen a las protestas, incluyendo a los policías, los mujabarín [agentes de inteligencia] y los oficiales de policía”! Tan profundas son las ilusiones de los SR en la benevolencia del estado capitalista que abrazan a los carniceros, violadores y torturadores del régimen, las mismas fuerzas que por años han aterrorizado a la población, que en las últimas semanas han asesinado a más de 300 manifestantes y que el 2 de febrero ayudaron a organizar el asalto a la Plaza Tahrir.
La clase obrera debe tomar la dirección
Los jóvenes egipcios que iniciaron la “Revolución del 25 de enero” han sido aclamados por todos, desde los opositores burgueses hasta los medios de comunicación estatales que, hasta la caída de Mubarak, los habían denunciado como agentes extranjeros. Entre estos jóvenes, en su mayoría pequeñoburgueses, un buen número estuvo animado no sólo por sus propios reclamos, sino particularmente por el inquieto proletariado egipcio, que en la última década ha participado en una ola de luchas que ha abarcado a más de dos millones de obreros que han tomado parte en más de tres mil huelgas, plantones y demás acciones. Éstas se llevaron a cabo desafiando a la corrupta dirigencia de la Federación Sindical Egipcia, que Nasser estableció en 1957 como brazo del estado.
En el fondo, la pequeña burguesía —una clase intermedia que abarca muchas capas con intereses diversos— es incapaz de postular una perspectiva coherente e independiente, y necesariamente caerá bajo el influjo de una de las dos clases principales de la sociedad capitalista: la burguesía o el proletariado. Entre estos jóvenes militantes, que mostraron una increíble valentía al enfrentar al régimen de Mubarak, los que estén comprometidos a luchar en nombre de los desposeídos deben ser ganados al programa revolucionario e internacionalista del trotskismo. Estos elementos serán críticos para forjar un partido revolucionario que, como los bolcheviques de Lenin, se fundará mediante la fusión de los obreros más avanzados con intelectuales desclasados.
En oposición a una perspectiva proletaria y revolucionaria, los reformistas del Secretariado Unificado (S.U.) presentan la democracia burguesa como el fin último de la lucha. En un artículo de enero de 2011 publicado en Internet bajo el título “Las revoluciones están en marcha en Túnez y Egipto”, el S.U. exige “iniciar un proceso de elecciones libres para una Asamblea constituyente”, presentando esto como parte de un “programa de un gobierno democrático que estaría al servicio de los obreros y la población”.
Ningún gobierno “estaría al servicio de los obreros y la población” sin el derrocamiento de la burguesía. Como escribió Lenin en sus “Tesis sobre la Asamblea Constituyente” de diciembre de 1917: “Todo intento, directo o indirecto, de plantear la cuestión de la Asamblea Constituyente —desde un punto de vista jurídico, formal, dentro del marco de la democracia burguesa corriente, sin tener en cuenta la lucha de clases y la guerra civil— es una traición a la causa del proletariado y la adopción del punto de vista de la burguesía”. Estamos por que los obreros y campesinos expulsen a los funcionarios del gobierno nombrados desde arriba. Exigimos el fin de la prohibición de los partidos políticos y llamamos por una asamblea constituyente revolucionaria basada en el sufragio universal. Lograr esta demanda requiere una insurrección popular que derroque el régimen militar. Al mismo tiempo, los marxistas deben luchar por organizaciones obreras masivas e incluyentes como órganos embrionarios del poder estatal proletario.
Nuestro propósito es ganar a los oprimidos y desposeídos al lado de la clase obrera, contraponiendo su poder social y liderazgo a todas las alas de la burguesía nacional egipcia y luchando por arrancar a las masas de sus ilusiones en la democracia burguesa. A lo largo de las huelgas de la última década y durante el actual levantamiento, los obreros formaron comités de huelga y otros organismos para coordinar sus acciones. Estos órganos de lucha plantean directamente la necesidad de sindicatos independientes del estado capitalista y todas las fuerzas burguesas. Hoy, existe una base palpable para impulsar la perspectiva de construir organizaciones obreras más amplias. Éstas incluirían comités de huelga conjuntos, que reúnan obreros de diferentes fábricas en huelga; guardias de defensa obreras, organizadas independientemente del ejército para defenderse contra los golpeadores y rompehuelgas del régimen; y comités populares basados en la clase obrera que se encarguen de la distribución de alimentos y otros bienes ante la escasez y la corrupción del mercado negro.
El surgimiento de estas organizaciones, culminando con consejos de obreros, plantearía la cuestión de qué clase gobierna la sociedad. Al actuar como un pivote en torno al cual millones de trabajadores estén unidos en sus luchas contra los explotadores, los consejos de obreros, como los soviets que surgieron durante la Revolución Rusa, serían órganos de poder dual, que competirían por el poder con la burguesía. Sólo cuando la clase obrera se erija como un contendiente serio por el poder, la base conscripta del ejército, extraída en su gran mayoría de la clase obrera y el campesinado, podrá ser escindida de la oficialidad burguesa y ganada al lado del proletariado.
¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
Si bien las protestas en Egipto han estado centradas en exigencias seculares y democráticas, las imágenes de las protestas muestran repetidas sesiones de rezos —no sólo islámicos, sino también coptos en la Plaza Tahrir el domingo 6 de febrero, “Día de los Mártires”—. La religión es omnipresente en Egipto, promovida por los islamistas, la iglesia copta y el gobierno, cuyo argumento se puede resumir así: si no pueden tener comida, que tengan a Dios. Esta profunda religiosidad pesa como una roca sobre las mujeres, cuyas condiciones de vida se han deteriorado en las últimas décadas. Cualquier organización socialista que no asuma la lucha por la liberación de la mujer en Egipto será una farsa y un obstáculo para la liberación humana.
La mayoría de las mujeres que salieron a la Plaza Tahrir y otros lugares de Egipto llevaban la mascada que cubre el cabello y el cuello (hijab). Más del 80 por ciento de las mujeres egipcias lleva el hijab —no por ley, sino forzadas por una norma social basada en el oscurantismo— para consternación de muchas de sus madres, que décadas antes lucharon por quitárselo.
La opresión de la mujer forma parte del núcleo de la sociedad egipcia. De igual forma que el predominio de la religión, ésta tiene sus raíces en el atraso del país, el cual es reforzado a su vez por la subyugación imperialista. La ley egipcia codifica esta opresión. La constitución declara: “El Estado garantizará la coordinación de los deberes de la mujer para con su familia y su trabajo en la sociedad” y “la fuente principal de la legislación es la Jurisprudencia Islámica (Sharia)”. La poligamia es legal, al igual que el repudio (en el que un hombre puede divorciarse de su esposa simplemente diciéndole “me divorcio de ti”). El aborto es ilegal, con muy pocas excepciones, y la mujer está subordinada por ley a su padre o a su esposo. La ley egipcia trata el adulterio del hombre y de la mujer de maneras muy diferentes, siendo el segundo mucho más grave.
Aunque es ilegal, la mutilación genital femenina prolifera, tanto entre musulmanes como entre cristianos. Según la Organización de las Naciones Unidas, el 96 por ciento de las mujeres entre los 15 y los 49 años de edad han sufrido la mutilación genital. Los “asesinatos de honor” también son rampantes entre los musulmanes y los cristianos, aunque las estadísticas son imposibles de encontrar ya que éstos no se reportan o se reportan como suicidios. Una rápida ojeada al cine y la televisión egipcios basta para mostrar hasta qué punto esta barbaridad es una tradición valorada y respetada. La ley egipcia contiene excepciones atenuantes al castigo del homicidio, que permiten a los jueces reducir las sentencias de los hombres que asesinan a mujeres como resultado de “crímenes pasionales”.
La valerosa socialista y feminista egipcia Nawal El-Saadawi ha escrito numerosas obras sobre la opresión de la mujer en el Medio Oriente. En su clásico de 1980, The Hidden Face of Eve [La cara oculta de Eva], habla de la arraigada obsesión con el “honor”:
“La sociedad árabe aún considera que la fina membrana que cubre la apertura de los órganos genitales externos es la parte más preciada e importante del cuerpo de una niña, mucho más valiosa que un ojo, un brazo o una pierna. Una familia árabe no sufre tanto si una chica pierde un ojo como si pierde la virginidad. De hecho, si una niña pierde la vida, sería una catástrofe menor comparada con la que sería si pierde el himen”.
Al mismo tiempo, las mujeres conforman una parte decisiva de la clase obrera, donde han desempeñado un papel dirigente en las huelgas de la última década, especialmente en la industria textil. Una de las más dramáticas fue la huelga textil de diciembre de 2006 en Mahalla al-Kobra. Más de 20 mil trabajadores pararon. Y fueron mujeres quienes la dirigieron, iniciando la huelga mientras los hombres seguían trabajando. Durante su protesta a las afueras de la fábrica, comenzaron a corear: “¿Dónde están los hombres? ¡Aquí están las mujeres!” Esto tuvo el efecto deseado, pues los hombres se les unieron, lanzando una de las huelgas más grandes que Egipto haya presenciado en años.
Puede que la mujer egipcia sea la esclava de los esclavos, pero también es una parte vital de la misma clase que sentará las bases materiales de su liberación al romper las cadenas del atraso social y el oscurantismo religioso mediante la revolución socialista. Como enfatizó Trotsky en un discurso de 1924, “Perspectivas y tareas en el Lejano Oriente”, “no habrá mejor comunista en Oriente, ni mejor combatiente por las ideas de la revolución y del comunismo, que la mujer obrera que ha despertado”.
La bancarrota del nacionalismo egipcio
Durante mucho tiempo, los gobernantes egipcios se han aprovechado de que las fronteras modernas de su país, de manera única en el Norte de África y el Medio Oriente, son similares a las antiguas. Esto supuestamente confirma la creencia de que la nación egipcia se remonta a los albores de la civilización. En realidad, el nacionalismo egipcio es producto de la obra modernizadora de principios del siglo XIX del gobernante otomano albanés Mohammed Ali, quien creó las primeras escuelas seculares, estableció el primer ejército nacional y sentó las bases para el surgimiento de una burguesía nacional. Sin embargo, Egipto siguió subyugado por las potencias coloniales europeas.
La fuerza de la mitología nacionalista egipcia también ha podido verse en la adulación al gobierno del coronel Nasser, un caudillo nacionalista de izquierda, en la que ha participado buena parte de la izquierda. Un elemento central de la fe popular en el ejército es el hecho de que el régimen de Nasser marcó la primera vez que los egipcios gobernaban el país desde la conquista persa en el año 526 antes de nuestra era. Desde que Nasser tomó el poder en 1952 todos los gobernantes egipcios han salido del ejército.
El ejército egipcio también es el único en el mundo árabe que ha logrado acertarle un golpe severo al ejército israelí, durante la guerra árabe-israelí de 1973 (tras haber sufrido una derrota humillante en 1967). Hablando de cómo el ejército “ya no es el ejército del pueblo”, el grupo de los Socialistas Revolucionarios escribió en su declaración del 1º de febrero: “Este ejército ya no es aquel que derrotó al enemigo sionista en octubre de 1973” (la guerra terminó en un empate). De hecho, la guerra de 1973, así como la de 1967 y la de 1948, no fue sino una batalla entre dos potencias regionales por sus propios intereses, en la que el proletariado no tenía bando. En cambio, la clase obrera internacional tenía el deber de defender a Egipto contra el ataque imperialista durante la guerra de 1956, que comenzó después de que Nasser nacionalizara el Canal de Suez.
En cuanto a Israel, no hay duda de que el estado sionista es el enemigo brutal de las masas palestinas, y exigimos la retirada inmediata de todas las tropas y colonos israelíes de los territorios ocupados. Pero también lo son los gobernantes árabes, que tienen las manos manchadas con la sangre de decenas de miles de palestinos. La liberación social y nacional de los palestinos no sólo requiere barrer con el estado sionista, sino también derrocar a los gobernantes capitalistas árabes en Jordania, donde la mitad de la población es palestina, y en el resto de la región. Entendemos que no será una tarea fácil arrancar al proletariado hebreo parlante de las garras del sionismo; pero cualquier perspectiva para Israel que rechace la revolución obrera árabe-hebrea condena a las masas palestinas a la opresión nacional.
El apoyo al nacionalismo árabe ha llevado a derrotas sangrientas del movimiento obrero en todo el Medio Oriente, y de manera notable en Egipto, donde Nasser llegó al poder apoyado por los estalinistas egipcios. Al llegar al poder, Nasser trató de apelar a Estados Unidos, pero fue rechazado; entonces volvió los ojos al estado obrero degenerado soviético en busca de asistencia financiera, militar y política. Al mismo tiempo, para consolidar su dominio, suprimió a los comunistas, a los cuales apresó, torturó y asesinó. Pero incluso mientras esto ocurría, el Partido Comunista siguió apoyando a Nasser y en 1965 se liquidó en su Unión Socialista Árabe.
Detrás de esta abyecta capitulación estaba el esquema estalinista de la “revolución por etapas”, que pospone la revolución socialista para un futuro indefinido mientras en la primera etapa, la “democrática”, el proletariado se subordina a una burguesía nacional supuestamente “antiimperialista”. La historia ha demostrado que la “segunda etapa” consiste en asesinar a los comunistas y masacrar a los obreros. Millones de obreros que buscaron la dirección de los partidos comunistas en Irak, Irán y otros lugares fueron traicionados por sus falsos líderes estalinistas. En Egipto, esta traición se presentó como apoyo al “socialismo árabe” de Nasser.
De hecho, el “socialismo árabe” era un mito que consistía en un capitalismo con una fuerte inversión estatal. Estaba diseñado para suprimir al proletariado, que se había lanzado a luchas sustanciales en el periodo que siguió a la Segunda Guerra Mundial, incluyendo luchas contra la ocupación británica. El papel que Nasser le confería a los obreros quedó capturado en su declaración: “Los obreros no exigen; nosotros damos”. A cambio de la pasividad del proletariado, Nasser implementó varias reformas que aumentaron los salarios y redujeron el desempleo. Sin embargo, con el tiempo, la inversión estatal terminó por agotarse, y ya no quedó mucho para “dar”.
Tras la llegada de Sadat al poder en 1970, los comunistas quisieron reorganizarse. Sadat respondió desatando a la Hermandad Musulmana para que los aplastara de manera efectiva. También expulsó a los asesores soviéticos (tras haber usado el armamento soviético contra Israel en la guerra de 1973) e instituyó la política de “puertas abiertas” a la liberalización económica, recortando los subsidios alimenticios y de otros tipos como un medio de enfrentar el estancamiento económico. Mubarak llevó esto aún más lejos y más profundo con su programa neoliberal de privatizaciones masivas. En contraste con las ilusiones populares, Mubarak no representó una ruptura con el nasserismo, sino su legado. Bajo Nasser, Sadat y Mubarak, Egipto ha permanecido subyugado al mercado mundial imperialista y sus dictados. La diferencia real entre Nasser y Mubarak se remite a que, mientras el primero era un gobernante bonapartista genuinamente popular, el segundo era ampliamente odiado.
Si el poderoso y combativo proletariado egipcio ha de ponerse a la cabeza de los oprimidos para luchar por su propio gobierno, debe romper con sus ilusiones nacionalistas. Lo que hoy se plantea con urgencia es la construcción de un partido obrero, sección de una IV Internacional trotskista reforjada, que luche por un Egipto proletario, como parte de una federación socialista del Medio Oriente.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/33/egipto.html
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2015.10.09 19:32 felipustero Yihadismo; décadas al servicio de intereses occidentales

A tenor de la decisión rusa de involucrarse militarmente en la destrucción de las diversas entidades terroristas presentes en Siria,gobiernos y medios occidentales y árabes han desatado una infame campaña de calumnias y desinformación, destinada tanto a desprestigiar a la Federación Rusa como a tratar de proteger a sus valiosos activos sobre el terreno; las fuerzas yihadistas que tratan de conquistar Siria desde hace más de 4 años.
Sin embargo,esta zafia e inconsistente propaganda no puede borrar de un plumazo la larga trayectoria de décadas de la antigua URSS y de la propia Rusia en su lucha contra el extremismo salafista ; una historia dónde las ultimas acciones en Siria representan el último capítulo hasta la fecha.
De nuevo, la aparición masiva de yihadistas extranjeros en Siria e Irak convertirá pronto a esta guerra en la que más combatientes habrá atraído de la historia reciente.Por ahora,el conflicto de Siria sería el segundo destino que más combatientes extranjeros ha congregado, sólo superado por la guerra de Afganistán, si bien esta guerra se prolongó durante 14 años y la de Siria lleva 4 años y medio.
Y es que ciertamente un análisis de la trayectoria y características históricas recientes que ha presentado la aparición de importantes núcleos de combatientes yihadistas arroja una evidente conclusión; no es posible que siga siendo utilizado por Occidente el tradicional discurso que apunta a una denominación del yihadismo como un fenómeno espontáneo,que toma la forma de guerra asimétrica insurgente y que se manifiesta como opuesta a los valores y ambiciones occidentales.
Muy al contrario,y como demuestran los casos de Afganistán,Yugoslavia,el Cáucaso ruso,Libia,Iraq o Siria,históricamente el fenómeno yihadista ha supuesto y sigue suponiendo un instrumento recurrentemente utilizado para desestabilizar y combatir a estados no aliados u opuestos a la hegemonía anglosajona y a los intereses de sus aliados árabes.
Históricamente,esos enemigos fueron la URSS y las formas de Socialismo y Pan-Arabismo árabe no supeditadas a la visión hegemónica de Washington: posteriormente Rusia y hoy en día,este activo yihadista se dirige también contra China,con la aparición de organizaciones terroristas afiliadas de Al Qaeda en la región autónoma de Xinjiang Uigur.
El control occidental del fenómeno yihadista El recientemente publicado libro de Michael Springmann ( "Visas para al-Qaeda: Los papeles de la CIA que sacudieron al mundo"), escrito ni más ni menos que por el ex jefe de la sección de visados de Estados Unidos en Jeddah (Arabia Saudita) detalla específicamente cómo:
"Durante la década de 1980, la CIA reclutó y entrenó a los agentes musulmanes para luchar contra la invasión soviética de Afganistán. Más tarde, la CIA movería a esos agentes desde Afganistán hasta los Balcanes, y luego a Irak, Libia y Siria, viajando con visas ilegales de Estados Unidos. Estos combatientes apoyados por Estados Unidos y entrenados podrían transformarse en una organización que es sinónimo de terrorismo yihadista: al-Qaeda". (1)
A tenor de estas revelaciones,es legítimo pensar que Estados Unidos y el Reino Unido han venido manejando estas redes desde hace décadas y ,por tanto, es igualmente lícito pensar que el ISIS es solo un capitulo más de una larga trayectoria iniciada con la guerra anti-soviética en Afganistán.
Igualmente corrobora que Estados Unidos lleva apoyando a Al Qaeda y sus organizaciones afiliadas (como el propio Estado Islámico) desde hace casi medio siglo y especialmente desde la guerra afgano-soviética,cuando la CIA,con la colaboración cercana del MI6 británico, el Mossad de Israel, la Inteligencia Inter-Servicios de Pakistán (ISI) y la Inteligencia de Arabia Saudita (GIP),creó campos de entrenamiento en Pakistán por los que se calcula transitaron unos 35.000 yihadistas procedentes de 43 países islámicos desde 1982 a 1992.
Los Hermanos Musulmanes,instrumento occidental Es fundamental observar la actuación de la organización de los Hermanos Musulmanes,la formación política más antigua de Egipto y del mundo árabe ,para tratar de comprender la trayectoria del yihadismo en los siglos XX y XXI.
En 1928,Hasan al-Banna crearía en Egipto la Sociedad de los Hermanos Musulmanes,con el propósito de liderar un renacer político del Islam.Su ideología trataba de aunar rasgos de modernidad con el soñado objetivo de restablecer un Califato regido por la pureza y moralidad de los primeros seguidores de Mahoma, los Salaf (de donde procede el término salafismo) y que cubriese todos los aspectos de la vida social y política rechazando los valores occidentales.(liberalismo,ateísmo,laicidad,materialismo,igualdad de género etc..)
Said Qutb en Colorado,junto a William.L.Ross,Presidente del Colorado State Teacher's College (1949) Sin embargo resulta curioso que el principal teórico de la Yihad,el también egipcio Said Qutb,comenzase a propagar sus doctrinas tras estudiar en los Estados Unidos a finales de los años 40.Impulsó la radicalización de los Hermanos Musulmanes y abogó,en un principio, por apoyar la corriente pan-arabista y secular de Nasser para derribar el régimen egipcio del rey Faruq I en los años 50.
El gobierno militar de Nasser,con fuerte componente nacionalista y tendencia izquierdista, fue apoyado por la URSS. Pronto EE.UU entendió que el modelo político desarrollista y con fuerte participación estatal ,implantado por Nasser, estaba alcanzando demasiada influencia en el Tercer Mundo y comenzó a trazar planes para revertir la situación.Para ello serían utilizados los Hermanos Musulmanes.
Azzam en Afganistán. Por tanto,esa alianza anti-natural tardó poco en fracturarse cuando el gobierno de Nasser comenzó la represión de la organización.Fue el momento en el que Qutb declaraba como enemigos a todos los gobiernos no islamistas de los países musulmanes.Las acciones de Nasser,incluída la ejecución de Qutb en 1966, originó el nuevo patrocinio de la Yihad por parte de Arabia Saudí, donde la dinastía wahabita Saud cobijó al hermano de Qutb, Muhhamad Qutb ,que fue respaldado por un clero saudí comprometido con la difusión de interpretaciones puritanas del Islam.
Said Ramadan. Y sería en Arabia Saudí donde el palestino Abdullah Azzam establecería contactos con exiliados de la Cofradía y comienza a organizar una verdadera red mundial de yihaddistas.Como teólogo en la King Abdul Aziz University en Jeddah (Arabia Saudí),donde permaneció hasta 1979,defendía la necesidad de defender el Islam, como había mantenido Qutb.
Como principal inspirador del movimiento de los Árabes Afganos se trasladó a Afganistán junto con miles de voluntarios de numerosos países árabes (especialmente saudíes) para luchar contra las fuerzas soviéticas.
Otro de los históricos fundadores de la Hermandad,Said Ramadán, se refugió en Suiza tras la persecución del régimen de Nasser .Allí,en 1959 Said creó el Centro Islámico de Ginebra, el primer instituto de ese tipo en Europa y con apoyo saudí contribuyó decisivamente en la creación de la llamada Liga Islámica Mundial.(2)
Existen documentos desclasificados que apuntan a la más que posible cooperación entre Ramadan y la inteligencia británica y estadounidense.
Una nota confidencial de los servicios secretos suizos del 17 de agosto de 1966,detalla el trato de la BUPO, la Policía federal de Protección del Estado, hacia Said Ramadán:
"Ciertamente está en excelentes términos con los ingleses y los estadounidenses». Otro documento, del 5 de julio de 1967, se muestra todavía más preciso. Presenta a Said Ramadán como un «agente de información de los ingleses y de los estadounidenses». Además entiendo que ha prestado servicios –en el ámbito de la información- a la BUPO." (3)
S.Ramadan es el segundo por la derecha En su libro "Une mosquée à Munich. Les Nazis, la CIA et la montée des des Frères musulmans en Occident" ,el periodista estadounidense Ian Johnson no solo confirma y profundiza en las relaciones de Said con agentes de la CIA en la antigua RFA sino que recuerda que ya en julio de 1953 una delegación de musulmanes, entre ellos Said Ramadán, fue invitada por Estados Unidos y recibida en la Casa Blanca.Eisenhower,el entonces presidente estadounidense declaraba al respecto que en sus relaciones con los dirigentes árabes, "nuestra fe en Dios debería darnos un objetivo común: la lucha contra el comunismo y su ateísmo".
Mientras tanto en Egipto,tras la desaparición de Nasser llegaría al poder Sadat,quién rompió con la URSS y se alió a EE.UU,haciendo de Egipto el primer país árabe que reconoció al estado de Israel.
Simbiosis Occidente-Hermanos Musulmanes Como hoy ocurre en Siria,desde hace décadas las monarquías suníes del Golfo siguen alimentando y protegiendo el salafismo.
Pero tras del poder e influencia de los Hermanos Musulmanes no solo aparecen los tradicionales saudíes,kuwaitíes,turcos etc..EE.UU o Reino Unido han cooperado,financiado,manejado y utilizado a los Hermanos Musulmanes desde hace décadas hasta la actualidad.Es la Hermandad Musulmana quién se encuentra tras la fachada del llamado OSDH (Observatorio Sirio de Derechos Humanos),quién desde Reino Unido lleva actuando como altavoz mediático de los "opositores sirios" desde 2011, encontrando un fabuloso eco mediático en la prensa occidental .Es esa prensa occidental la que se comporta como principal exportadora de la propaganda yihadista en Siria a base de repetir mecánicamente las falsas informaciones elaboradas por la Hermandad.
De la misma manera ,únicamente gracias al apoyo financiero y mediático de sus patronos árabes y anglosajones es posible comprender como ,por ejemplo, era encumbrada la figura del otrora "peligroso" Rached Ghannouchi, el líder del partido islamista tunecino Annahda,quién sería declarado por la revista Foreign Policy (4) como "uno de los intelectuales más importantes del año 2011" junto a personajes como el Primer Ministro turco Tayyip Erdogan, Bernard Henri Lévy o Wael Al-Ghoneim, responsable en Egipto de Google y figura del levantamiento egipcio en Facebook; todos ellos pertenecen o guardan estrecha relación con la Hermandad.
Afganistán; la Yihad puesta al servicio de los intereses geopolíticos estadounidenses Sucedió hace mas de 26 años; un 15 de febrero de 1989, las últimas tropas soviéticas se retiraban de Afganistán.Atrás quedaban casi 10 años de un terrible conflicto que se había cobrado la vida de cerca de 15.000 soviéticos, gracias a la fanática intervención de decenas de miles de voluntarios yihadistas llegados desde todos los rincones del mundo.
Breve Historia de Afganistán en el siglo XX El gobierno dirigido por Lenin nacido de la Revolución Bolchevique de 1917, había sido el primero en prestarse a reconocer la independencia de Afganistán alcanzada en agosto de 1919, al término de la Tercera Guerra Anglo-Afgana por la cuál se liberaba de una influencia británica que había comenzado casi 100 años atrás (1837).
El líder de la independencia fue Amanullah Kan ,quién también promulgaría una Constitución de corte relativamente liberal y convirtió al nuevo país en el primer Estado del mundo en establecer relaciones diplomáticas con la Unión Soviética,aún inmersa en su propia guerra civil.
Daud Khan,presidente afgano entre 1973-1978 El reinado de Amanullah se extendería hasta 1929 cuando una serie de revueltas acabaron por derrocarlo. La convulsa historia de Afganistán se vería marcada por una sucesión de dirigentes y conspiraciones palaciegas hasta que en el año 1965 tuvieron lugar las primeras elecciones parlamentarias en el país,eso sí,siempre bajo los auspicios de la reinante dinastía Mohammadzai.
En 1973 iba a producirse el golpe de Mohammed Daud Khan,quien de inmediato proclama la república.Este nuevo sistema, sin embargo, no es capaz de consolidarse y perpetúa un régimen corrupto y oligárquico incapaz de ofrecer soluciones a un país donde el 97% de las mujeres y del 90% de los hombres eran analfabetos, alrededor del 5% de los propietarios poseían más del 50% de las tierras fértiles y la esperanza de vida era de 40 años.(5)
Socialismo afgano Solo 5 años después,en 1978,una oleada de masivas protestas era reprimida de manera brutal,incluida la persecución a los ex-aliados del PDPA.Fue el momento propicio para que el Partido Democrático del Pueblo de Afganistán (PDPA,de clara orientación marxista-leninista) se hiciera con el poder tras la denominada Revolución Saur apoyada en el incipiente movimiento comunista clandestino presente en Afganistán.
Milicia femenina afgana del PDPA. El gobierno del PDPA inició una serie de reformas en el área de la alfabetización nunca antes vista,estableció la laicidad del Estado,trató de ejecutar una reforma agraria y se esforzó decisivamente en la equiparación de en derechos entre hombres y mujeres,entre otras iniciativas.
Pero el momento clave se sitúa cuando a finales de 1978, el nuevo gobierno afgano firmaba un Tratado de Amistad y Cooperación con la URSS.La reacción de EE.UU fue la orden de Jimmy Carter a la CIA para proceder a la financiación en secreto de la oposición al gobierno,es decir,los muyaidines talibanes.
Tras un sangriento año de atentados terroristas y revueltas armadas ,el desbordado Gobierno afgano solicitó ayuda a la URSS, concretándose el 25 de diciembre de 1979 el envío de tropas soviéticas en apoyo al gobierno de Afganistán.La U.R.S.S. temía la expansión del islamismo político al Asia Central y escogió la intervención como solución mientras que dicha intervención era de inmediato presentada por la administración Reagan como una muestra del expansionismo soviético.
La URSS interviene en Afganistán En menos de 24 horas, el Ejército Soviético lograba controlar con facilidad las principales ciudades afganas.
Por su parte,y a través de Pakistán y Arabia Saudí,la CIA respondía armando y financiando a los talibanes mediante la "Operación Ciclón" consistente en suministrar de armamento, adiestramiento y apoyo económico al bando islamista con el fin de desestabilizar a la URSS.En realidad,a EE.UU se le presentaba la histórica oportunidad de dañar a la URSS en un país fronterizo poblado por los mismos grupos étnicos que dos de sus repúblicas centroasiáticas, Uzbekistán y Tayikistán.
La imposibilidad de una intervención directa obligaba a Washington a delegar en aliados regionales,especialmente Pakistán; EE.UU pondría el dinero y los suministros militares y el ISI pakistaní se encargaría de repartirlos.Las embajadas pakistaníes comenzaron a otorgar visados a todos los voluntarios que quisieron ir a luchar a Afganistán mientras que EE.UU. llegaba a un acuerdo para que que Arabia Saudita igualara toda cantidad que la CIA destinara hacia la resistencia afgana,canalizando también los saudíes mucho dinero privado recogido en colectas en las mezquitas y en contribuciones particulares a través de ONG musulmanas.
Universitarias afgnanas,años 70. Posteriormente, bajo la presidencia de Ronald Reagan en la década de 1980, EE.UU se propuso profundizar su política de instrumentalización de cierta parte del mundo islámico en su favor: con la inestimable financiación saudí ,se dedicó a hacer proliferar escuelas coránicas en Afganistán y Pakistán,incluyendo dentro del adiestramiento doctrinario la capacitación para llevar a cabo una verdadera insurgencia violenta contra los soviéticos y sus aliados afganos.
Las fuerzas yihadistas se vieron de esta forma en condiciones para plantear una auténtica guerra de guerrillas contra el Ejército Soviético que se prolongaría hasta febrero de 1989,costando a la URSS la vida de unos 15.000 efectivos y otros 54.000 heridos; dos años después la URSS se desplomaría formándose la actual Federación Rusa.
Retirada soviética; nace el Emirato Islámico de Afganistán Tras la retirada soviética, en la República Democrática de Afganistán llegaría el hundimiento del estado afgano,sometido a un férreo bloqueo comercial internacional.Pese a que los yihadistas solo controlaban las provincias de Bamiyán y Tolukán,se vió incapaz de frenar la avalancha de armas y combatientes que arribaban a Afganistán.En 1990, el gobierno perdió el control de las principales ciudades y hacia 1991 sólo mantenía el control sobre el 10% del territorio. Finalmente en 1992, los muyahidines entraban en Kabul sin encontrar resistencia poniendo fin al proyecto socialista afgano.
Yugoslavia; la irrupción del yihadismo en los Balcanes El extremismo islámico haría de nuevo su aparición en el conflicto que desgarró la antigua República Federal de Yugoslavia.
La religión de Mahoma, llegada con las lanzas del Imperio Otomano hace siglos, forma parte de la identidad balcánica.En la antigua Yugoslavia dicha cuestión religiosa no supuso un especial foco de tensión como si sucedió en otros países del campo socialista.De hecho,las diferentes identidades étnico-religiosas se integraron en la propia identidad multicultural yugoslava de manera más o menos natural; en 1986 en Yugoslavia había más de 3.000 mezquitas, para una población musulmana de 3,8 millones de habitantes (16% del total).(6)
Plenamente integrados, los musulmanes yugoslavos obtuvieron su Constitución como Comunidad Islámica en 1968, como una nación yugoslava más,gracias a la acertada política del Mariscal Tito respecto a los territorios de mayoría musulmana.Aún con plena consciencia de su identidad religiosa,ésta comunidad se definía también como una cultura fuertemente secularizada cuyo mayor vínculo social era la nación y no la religión; un panorama donde el salafismo,simplemente,no tenía opción de prosperar.
Un panorama que cambiaría radicalmente cuando durante la guerra arribaron a Bosnia- Herzegovina o Kosovo más de 4.000 muyahidines provenientes de Arabia Saudí, Siria, Libia, Pakistán o Irán,entre otros lugares.
Durante la guerra de la década de 1990 Bosnia se convirtió en un polo de atracción para los yihadistas.Fueron introducidos miles de combatientes extranjeros que respaldaban a las fuerzas musulmanas frente a la República Federal Yugoslava y a las fuerzas serbo-bosnias mediante los mismos procedimientos y por los mismos actores que en Afganistán. Sembraron la semilla del salafismo en la región,llevando también a cabo una limpieza étnica en aldeas de mayoría serbia escandalosamente silenciada por la prensa occidental,mucho más atareada en fabricar y procesar mediáticamente los sucesos de Sbrenica.
Precisamente respecto a este oscuro episodio,el general canadiense Lewis Wharton Mackenzie ( nombrado jefe del Estado Mayor de la fuerza de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas en la ex Yugoslavia en febrero de 1992) describe en su libro "Peacekeeper: The Road to Sarajevo" una versión diferente de los hechos y unos puntos de vista opuestos a la versión oficial acerca de la masacre de Srebrenica en julio de 1995.
Mackenzie pone en duda el número de 8.000 musulmanes bosnios asesinados y niega que Srebrenica fuera una zona protegida por las fuerzas de la ONU.Describe como los paramilitares bosnios musulmanes, bien equipados y entrenados, partían desde la zona de Srebrenica para quemar aldeas serbias y cometer matanzas, para luego retornar a la “zona segura” controlada por las fuerzas de la ONU.
Años más tarde ,la consecuencia de tan nefasta complicidad,como relata Esad Hecimovic, un periodista bosnio especializado en el tema ,es que:
"Durante los conflictos en los Balcanes, teníamos a combatientes extranjeros. Ahora tenemos a combatientes de Bosnia y de los Balcanes que participan en guerras en otros lugares del mundo".
Nusret Imamovic. La influencia de las tendencias salafistas sigue dejándose sentir en lo que se ha llamado “zelena transverzala” (corredor verde entre Bosnia, Sandžak-Serbia, Kosovo y Bulgaria) también conocido como el "corredor yihadista de los Balcanes".
Los casos de Osve y Gornja Maoca, dos aldeas compradas por el Estado Islámico y enclavadas en ese área, demuestran que el islamismo radical lleva años asentándose en los Balcanes y continúa siendo cantera imprescindible para la yihad global,alimentada y perpetuada mediante el establecimiento de ONGs musulmanas vinculadas al "wahabismo militante" y gracias a las cuáles muchos jóvenes musulmanes sin recursos aceptan becas para poder estudiar en universidades establecidas en países del Golfo Pérsico, especializadas en la difusión de las tesis islamistas más radicalizadas.(7)
Osve (Bosnia) Por eso alrededor de 500 bosnios se han unido al Estado Islámico (EI) según estimaciones de los servicios secretos locales,guiados y dirigidos por auténticos veteranos de la yihad global como el imán Husein Bosnic, veterano miembro de una unidad de muyaidines durante la guerra de Bosnia compuesta también por extranjeros y que es la cabeza visible del actual movimiento wahabita local tras la partida a Siria en 2013 de su "predecesor" Nusret Imamovic como importante figura dentro del Frente al Nusra.Bosnic ha sido inculpado por "incitación pública a actividades terroristas" y "reclutamiento" de yihadistas.
"Recibía dinero procedente de personas de países árabes. Se trata de cantidades importantes", afirmó durante el juicio el fiscal Dubravko Campara.(8)
Yihadismo en el Cáucaso Tras el proceso de disolución ( tanto del Pacto de Varsovia como de la URSS) entre 1989 y 1991, el yihadismo siguió siendo considerado desde Occidente como un instrumento valido para también desmantelar la Federación Rusa.
En Chechenia,fue proclamada unilateralmente una independencia que pronto derivó en la instauración del Emirato Islámico de Ichkeria, una artificial creación únicamente reconocida por el Emirato Islámico de los talibanes en Afganistán,en una región de tan amplia importancia estratégica para el tránsito de hidrocarburos.
Se desató una primera guerra cuando Rusia trató de retomar el control en Chechenia (1994-95) y donde se pudieron observar los mismos rasgos de violencia extrema que aplica el yihadismo actual,no exentos de una eficacia militar probada habida cuenta de la experiencia de muchos militantes presentes en conflictos como el de Bosnia o incluso Afganistán.Sobra decir que fueron nuevamente respaldados durante todos aquellos años por unas potencias occidentales extraordinariamente animosas a la hora de apoyar cualquier confrontación con Rusia como sucedería durante el conflicto con Georgia en 2008.
Tras la retirada rusa en 1996, una importante estructura yihadista se consolidó en la región albergando campos de entrenamiento para yihadistas llegados de todo el mundo y centros de estudios salafistas subvencionados generosamente por países del Golfo Pérsico. Desde 1996 hasta 1999 ,miles de yihadistas se instalaron en el Cáucaso norte en medio de un caos total y de los desmanes e imposiciones de los yihadistas extranjeros,que terminaron por alzar a los propios chechenos en su contra.
Fue así como el clan Kadírov acordó apoyar a la Federación de Rusia en su operación antiterrorista en Chechenia en 1999.A su vez,una terrorífica campaña terrorista golpeó Moscú y otras ciudades en el verano de 1999 .Estos atentados,junto con la invasión de Daguestán por yihadistas procedentes de la vecina república de Chechenia, terminarían por convencer a Rusia de la urgente necesidad de una intervención militar.
Bajo la presidencia de Vladimir Putin,Rusia decidía finalmente poner fin a la inestabilidad y el recurrente terrorismo que golpeaba sistemáticamente intereses rusos y procedió a una segunda y aún más sangrienta guerra (1999-2000).
Durante este período Rusia sufrió los efectos del terrorismo yihadista en episodios trágicos como la toma del teatro Dubrovka de Moscú (129 rehenes muertos, en 2002), el asalto a la Escuela Número 1 de Beslán (en 2004, con un balance de 330 rehenes muertos) u otro atentado contra el Metro de Moscú también en 2004 que provocó 40 muertos.
Oficialmente,en abril de 2009 el Kremlin ponía fin a las operaciones antiterroristas en la república consolidándose el régimen prorruso de Ramzan Kadirov,en un territorio con mayor estabilidad pero que nunca ha dejado de ser campo de batalla entre Rusia y el yihadismo internacional.
 Akhmed Yevloyev (Magas) 
Otros territorios colindantes como las repúblicas federadas de Daguestán o Ingushetia -pero incluso la propia Chechenia u Osetia del Norte, única república del Cáucaso norte con mayoría cristiana. – tampoco han dejado nunca de ser escenario y campo de batalla predilecto para los yihadistas salafistas.
En estas circunstancias,y ocultados a la opinión pública occidental,durante años los rusos han venido cosechando importantes éxitos en su lucha anti-terrorista.Entre los más significativos contaríamos la eliminación de Sayyed Buryatski, principal ideólogo de los yihadistas en el Cáucaso en 2010,la detención del emir del Frente del Cáucaso, Magas, único líder yihadista de importancia capturado vivo y sucesor del sanguinario Shamil Basayev,después de que éste fuera eliminado en julio de 2006. (9)
Umarov. El último gran éxito es la muerte de Dokku Umarov en 2014.Al frente del Emirato del Cáucaso,asumió la autoría del del atentado con bomba contra el tren de pasajeros 'Nevsky Express' (10) que en 2009 costó la vida a 28 personas,las explosiones en el metro de Moscú en 2010 (37 muertos) o la explosión en el aeropuerto Domodedovo en 2011 (38 muertos).(11)
A la vista de un expediente similar,¿es posible cuestionar la legitimidad y autoridad moral de Rusia para combatir,una vez más,al yihadismo en Siria?
NOTAS: (1)http://www.foreignpolicyjournal.com/2015/04/15/is-the-whole-war-on-terror-a-fraud/ (2)http://www.bibliotecapleyades.net/sociopolitica/esp_sociopol_muslimbrotherhood07.htm (3)http://www.renenaba.com/egypte-les-freres-musulmans-au-seuil-du-pouvoi (4)http://foreignpolicy.com/2011/11/28/the-fp-top-100-global-thinkers-4/ (5)http://www.marxist.com/afghanistan-russian-bureaucracy150180.htm (6)http://www.esglobal.org/el-islam-en-los-balcanes-fin-del-secularismo/ (7)http://www.mirror.co.uk/news/world-news/isis-set-up-stronghold-heart-6094785 (8)http://news.yahoo.com/once-magnet-foreign-mujahedeen-bosnia-now-exports-them-143013257.html (9)http://www.warheat.com/web/noticias/hemeroteca/vigencia-del-terrorismo-yihadista-salafista-dentro-y-fuera-del-transcaucaso-ruso-1a-parte/ (10)http://www.bbc.com/news/world-europe-18162643 (11)http://actualidad.rt.com/actualidad/view/124659-terrorista-doku-umarov-eliminado Publicado por Daniel Trujillo Sanz en 2:26
http://lugrogeopolitica.blogspot.com.es/2015/10/yihadismo-decadas-al-servicio-de.html
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2015.04.26 07:17 josema3 EL MANIPULADO MITO DEL PATRIARCADO

Al igual que la Ideología de Género, el llamado “patriarcado” es un producto netamente capitalista que no siempre ha sido favorable para los varones, por cierto. Por ejemplo, la realidad de que los hombres fueran a la guerra, obligados por supuesto, a morir como chinches, no parece un plan muy atractivo…
En las sociedades pre-capitalistas las cosas eran sustancialmente distintas. En la Edad Media, especialmente en el mundo rural o campesino, que era en el que vivía la inmensa mayoría de la población por aquel entonces, la división sexual del trabajo era casi inexistente y había un cierto grado de desinhibición sexual a pesar de la Iglesia. El best seller “Los Pilares de la Tierra” refleja muy bien esa realidad.
Hasta la llegada del capitalismo industrial e incluso después, dentro de las clases populares apenas existía división sexual del trabajo. Basta con mirar las fotos de la Semana Trágica de Barcelona para comprobar que había el mismo número de mujeres que de hombres.
De hecho, aquí nos topamos con una de las principales trampas del discurso feminista: Imponer la falsa idea de que los mismos problemas que históricamente han sufrido siempre las mujeres de clase alta los han padecido también el resto de mujeres.
Esto último también nos aporta una pista en relación al origen del feminismo que, como es bien conocido, se halla en las clases sociales más altas. Mujeres, cuyos intereses, me temo que se distanciaban bastante de los de las mujeres que pertenecían a los estratos más humildes de la sociedad.
A cualquiera que haya leído "El Quijote" le habrá podido llamar a atención el hecho de que aparecen representadas mujeres de clases populares que por una parte son rotundamente femeninas, pero que simultáneamente, gozan de una enorme seguridad en sí mismas y de una gran autoestima. Además, interaccionan en un plano de absoluta igualdad con sus pares masculinos siempre que estos pertenecieran a su misma clase social, por supuesto.
Sin embargo, es cierto que esa equidad entre sexos comenzó a quebrarse, poco a poco, como resultado de una evolución histórica que cristalizó, en primera instancia, en un periodo que conocemos como Renacimiento.
Con la irrupción del capitalismo mercantil y de la banca, las ciudades comenzaron a crecer y las universidades se afianzaron como las únicas guardianas del conocimiento, el cual, además, se compartimentalizo hurtando, de esta manera, a las sociedades de un conocimiento más universal, integral y holístico.
Es por ello que en las zonas rurales creció enormemente la persecución a unas mujeres que poseían unos conocimientos seculares relacionados, sobre todo, con la medicina natural, aunque también atesoraban otro tipo de saberes. Y esto suponía una competencia directa para las universidades controladas y dirigidas por la oligarquía de la época.
Ello explica por que durante ese periodo histórico las "cazas de brujas" crecieron como la espuma y además, aquí hallamos la clave del origen de muchos pensamientos misóginos, los cuales, en todo momento, fueron promovidos y alentados por las élites, dado que ello protegía y favorecía sus intereses.
Por otra parte, existe un tipo de poder masculino, vertical, autoritario y hegemónico que también lo han ejercido mujeres. Por ejemplo, Isabel la Católica o Margaret Thacher. Ese no es el problema.
El verdadero problema es que se ha suprimido en la historia el poder genuinamente femenino: Mucho más horizontal y democrático.
Todo ello demuestra que el denominado patriarcado no fue una creación propiamente masculina sino la de unas élites aristocráticas que en todo momento han impuesto al vulgo aquellos valores que, en cada etapa concreta de la historia, les han sido útiles para mantener su dominación sobre las poblaciones humanas.
Se puede decir que uno de los hitos de esa evolución histórica fue la aparición del código civil napoleónico de 1804, el cual, fue una de las referencias que utilizó el feminazismo, en su momento, para la construcción del manipulado mito del patriarcado.
Y en nuestro tiempo, cuando una feminista utiliza la palabra “patriarcado”, implícitamente está escupiendo sobre su propia sangre: Insulta a su padre , a su abuelo o a su tío ,quienes, probablemente se han dejado la piel por ella, señalándolos con el dedo por cuestiones de las que ellos no son responsables sino esas élites ,antes mencionadas, a las que las feministas raramente se enfrentan y si lo hacen, siempre es de una manera retórica y sin mayores consecuencias.
La fundamentación del resentimiento femenino, en la forma inicial de odio sexista, se ha realizado a través de la construcción teórica del patriarcado, es decir, de la elaboración de una especulación sobre la historia que carece de apoyo documental o fáctico y adopta la forma de mito, una fábula o leyenda sobre el origen de la opresión de la mujer y su sometimiento por los hombres, que ejerce un poderoso influjo sobre la sociedad.
Se presenta la totalidad de la historia humana como la de la opresión y dominación de la mujer, ofreciendo una explicación fácil y simple de la experiencia de la humanidad como corresponde a la mitología.
Vivimos en unas sociedades en las que el MAL campa por sus respetos y, en cambio, los supuestos luchadores por la justicia se especializan y dividen en asuntos concretos dando lugar a "ismos" : ecologismo, feminismo, animalismo... dejando a un lado los grandes valores, generando relatos, imaginarios y lenguajes simplistas y para colmo, cometiendo, en no pocas ocasiones, notables injusticias, especialmente en el caso del feminismo.
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2015.03.28 09:11 rosaliab Hola, soy Rosalía Abad y me presento a las primarias de la agrupación electoral Si Se Puede Mairena del Aljarafe.

Documento Político
Mairena del Aljarafe Mairena del Aljarafe es la ciudad en la que vivo y trabajo, en la que han crecido mis [email protected] y en la que desarrollo mi compromiso social y político. A lo largo de sus 17 kilómetros cuadrados encontramos un municipio no compacto, dividido en distintos núcleos de población, con características, necesidades y personalidad propias. Todos ellos comparten la voluntad de mejorar su entorno urbano para hacerlo más accesible, más humano, más cercano a las necesidades de mayores y menores, en definitiva, más adecuado para hacer felices a sus habitantes. Como [email protected] de Mairena del Aljarafe podemos sentirnos [email protected] de nuestro compromiso social reflejado en las distintas asociaciones de vecinos, de madres y padres, de mujeres, de huertos sociales, de infancia y juventud…..Esta es una de nuestras mayores fortalezas y al mismo tiempo es algo a potenciar para que siga creciendo y haciéndose cada vez más fuerte. Estas asociaciones ciudadanas son y deben seguir siendo cada vez más la voz de la ciudadanía y al mismo tiempo una de las mejores herramientas para tomar el pulso de las necesidades e inquietudes de los [email protected]. El movimiento asociativo es también una de las mejores vías de empoderamiento de todas y cada una de las personas que las hacen posibles. Otras fortalezas de nuestro municipio, aunque no las únicas; a potenciar son; • El polígono PISA que ofrece la posibilidad a las empresas de establecerse en Mairena, con la posibilidad de nuevos puestos de trabajo. • Vivimos en una ciudad bien comunicada con la capital. • Mairena es un municipio con una gran riqueza sociocultural, gracias a que ha sido punto de llegada de personas de distinta procedencia. Esto ofrece un potencial humano cargado de ideas, proyectos y propuestas para mejorar. • Variada oferta educativa, con centros bilingües, conservatorio elemental de música y escuela oficial de idiomas. Desgraciadamente no vivimos en un municipio libre de problemas, entre otros; • Tenemos una tasa de paro del 26,60% con una evolución al alza desde 2009 hasta 2014 según fuentes de la Seguridad Social. Paro, que afecta en mayor medida, a la población femenina y joven. • Especulación urbanística potenciada por el PGOU. Recalificaciones desproporcionadas que hipotecan la planificación futura con contraprestaciones comunitarias sin sentido, como el intercambiador de transportes no amortizado y otras comprometidas por las empresas constructoras sin realizar. • Obras comenzadas y sin terminar. • Servicios públicos en manos de empresas privadas. • Precio demasiado alto del transporte público. • Pocas posibilidades de ocio alternativo para la infancia y la juventud. Razones para presentar esta candidatura
Estoy convencida de que es el momento de la ciudadanía. El sueño de una ciudadanía empoderada y organizada que ponga límites a los desmanes de nuestra clase política, comenzó hace algún tiempo con el movimiento del 15-M. Esta agrupación electoral es, en buena medida, fruto de esa esperanza. Entiendo que las personas dedicadas a la política deben ser [email protected] que por un periodo de tiempo en sus vidas, se ponen al servicio de la ciudadanía para entre [email protected] organizar y gestionar los recursos en beneficio del bien común. Es por eso que me presento a estas primarias, porque estoy segura de que este sueño sólo podemos hacerlo con el empuje de [email protected] y cada uno de [email protected]. Aunque mantengo que el tiempo de dedicación a la política como cargo público debe ser limitado.
Como paso previo a intentar resolver los problemas de Mairena del Aljarafe creo que hay que conocer de primera mano cuáles son los problemas que afectan o preocupan a la mayoría de la población, más concretamente a los colectivos más desfavorecidos. Quiero estar en contacto con estos colectivos y para ello un pilar fundamental van a ser los miembros de la agrupación electoral, como personas que están viviendo el día a día de nuestra ciudad y el otro punto de apoyo tienen que ser las distintas asociaciones a las que anteriormente he hecho alusión.
El objetivo es dotar a la ciudadanía de instrumentos para que seamos protagonistas de nuestro cambio social. La premisa es que la persona está siempre por delante de la economía y que la política está siempre al servicio de quiénes más lo necesiten. Priorizar la promoción de las personas, superando el asistencialismo.
Plan de actuación
En Mairena del Aljarafe hay mucho por hacer. Para enfrentar esta tarea me propongo seguir estas tres ideas clave: • La inclusión social de los empobrecidos. • La búsqueda del bien común y de la paz social cimentada en la justicia. • El diálogo social como contribución a la búsqueda de un proyecto de convivencia verdaderamente humano.
Tenemos la suerte de contar con un programa electoral elaborado entre [email protected], recogiendo las inquietudes de muchos [email protected] y que lógicamente suscribo. Este programa será siempre el norte en mi actuar si tengo la confianza de mis [email protected]
Me gustaría remarcar algunas ideas centrales. • Respeto por la ciudadanía; Teniendo como centro a la promoción de la persona, mi compromiso irá encaminado a establecer cauces de comunicación directos con [email protected] [email protected]. Priorizar los servicios públicos prestados a la ciudadanía. Mediante la comunicación antes citada, tendremos la oportunidad de planificar los servicios en función de las demandas reales. • Economía del bien común; La economía al servicio de las personas, dignificándolas, no las personas al servicio de los mercados, en la medida en que esto sea realizable desde el ayuntamiento. Para ello veo fundamental la promoción de la pequeña y mediana empresa local en nuestro municipio, control del gasto público, redistribución de los impuestos. Apoyar el pequeño comercio local, no focalizando en el gran centro comercial toda la actividad. Esto implica potenciar la limpieza, iluminación, promoción….en las zonas cercanas a pequeños comercios locales. Poner en marcha los presupuestos participativos, comenzando por la formación de la ciudadanía y [email protected] responsables políticos, con el compromiso de llevarlos a la práctica. Controlar que el gasto público en nuestro municipio vaya encaminado al beneficio de la ciudadanía. • Sociedad inclusiva; Buscar la satisfacción de las necesidades vitales de las personas, de cualquier sexo, edad, orientación sexual, nacionalidad, religión….fomentando la convivencia y el enriquecimiento cultural. • Desarrollo municipal sostenible; Disminuir el impacto medioambiental de nuestra actuación. Fomentar el consumo de productos locales. Desarrollar un urbanismo y un desarrollo sostenibles. Dicho todo esto, como maestra y mujer que soy, tengo que decir que mis puntos fuertes son la educación y el compromiso por y para la promoción de las mujeres, infancia y juventud. De la ciudadanía de Mairena del Aljarafe espero comprensión ante los posibles errores, por los cuales pido disculpas de antemano, colaboración en cuanto a ideas creativas para construir este proyecto [email protected] y actitud de crítica constructiva. Por mi parte me comprometo a dejarme interpelar por vecinos, colectivos y asociaciones cuando lo crean necesario y a poner mi cargo a disposición si é[email protected] lo consideran necesario.
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